jueves 06 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Acualago, un proyecto abandonado y sin dueño

Acualago fue un proyecto liderado por un gran empresario santandereano, hombre cívico y de grandes dimensiones humanas, Rafael Ardila Duarte (q.e.p.d.) y quien convocó a treinta y un (31) empresarios junto con entidades oficiales, aportaron los recursos necesarios para el desarrollo de esta iniciativa público–privada. Participaron la Lotería de Santander, la Gobernación de Santander y el Fondo de Promoción Turística del Gobierno Nacional, entre otras entidades públicas y privadas.

El costo del proyecto supera los treinta mil millones de pesos y está localizado donde se tenía un lago y un parque de atracciones mecánicas, único espacio de recreación localizado en el barrio Lagos de Floridablanca. Acualago, abierto el 1 de diciembre del año 2014, tiene una infraestructura compuesta por toboganes, ríos artificiales y otras atracciones alrededor del agua, que conforman un espacio maravilloso para la diversión de niños, jóvenes y adultos. El parque cuenta con una capacidad para cinco mil visitantes diarios y genera trescientos empleos directos.

En el inicio de la pandemia del covid-19, ya el parque tenía dificultades financieras, debido a la falta de compromiso de las Alcaldías del área Metropolitana. Era fundamental un subsidio para que los niños de las escuelas públicas, pudieran encontrarse con la alegría que dejan las vivencias en éstos espacios de agua. Con la pandemia, el parque se cerró; hoy se encuentra en total abandono, sin que la Gobernación de Santander, encargada del parque, haya sido capaz de hacer alguna gestión que permitiera salvarlo. Son millones de pesos enterrados y una indolencia pública, que demuestra la dimensión del mandatario.

La ciudadanía necesita saber la verdad de lo que aconteció con el parque y por qué no ha sido recuperado. El hecho de ser un proyecto que nace del esfuerzo del sector privado, de un empresariado con visión social y de compromiso con el territorio, se debe valorar este hecho y buscar las posibilidades jurídicas y políticas que permitan recuperar un parque de diversión, que tanto significa para la calidad de vida de los sectores populares y de clase media. Ante este hecho y otros similares, que muestran la desidia y los intereses particulares de los gobiernos departamental y municipales, Santander se debe reinventar ante las nuevas oportunidades que genera el cambio.

lama0868@yahoo.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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