jueves 16 de enero de 2020 - 12:00 AM

¿Dónde está el acuerdo de paz en la agenda del gobierno nacional?

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La Vida y la Paz marcan nuevamente la preocupación nacional ante dolorosos y repudiables asesinatos de humildes ciudadanos trabajadores, indígenas, campesinos, comunales, líderes sociales y defensores de derechos humanos que parecen sentenciados a muerte; una verdadera tragedia que se repite día tras día en diferentes regiones del país; pareciera abrirse un nuevo genocidio sin que las autoridades puedan detener esta barbarie.

Estos lamentables hechos han recibido el repudio de la sociedad civil colombiana y de la comunidad internacional que levantan la voz y la exigencia al gobierno nacional para que se respete la vida y los acuerdos de Paz. La esencia de la Paz justa y duradera es el derecho a vivir en paz, rescatando la confianza en las instituciones, reparando el daño causado a miles de víctimas, abriendo espacios para el desarrollo humano entre diversas regiones, ideas, partidos políticos y culturas.

Los acuerdos de Paz son una herramienta central que no aparece priorizada en los compromisos de la agenda nacional de una Colombia en transición hacia la paz, a pesar de mostrar indicadores muy importantes para la economía del país, la drástica reducción de víctimas, soldados, policías y guerrilleros heridos y muertos en combate. La firma del acuerdo de Paz abrió el paso al rescate de la política como el camino de construir soluciones políticas y una mejor sociedad. Con razón el país reclama el esclarecimiento de la verdad de lo que ocurre en las fuerzas militares y de policía, considerando que la seguridad, la justicia, las Fuerzas Militares y de Policía deben ser asuntos de toda la sociedad.

En el inicio del 2020 Colombia no quiere más violencia, los líderes sociales reclaman diálogo útil, soluciones, inclusión, participación social, justicia social, garantías, parar el genocidio. El proceso de paz necesita ser agendado por el gobierno nacional con un acuerdo político nacional de largo aliento que brinde esperanza a las presentes y próximas generaciones de vivir dignamente en un país con libertades, sin guerra y sin violencias.

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