jueves 10 de enero de 2019 - 12:00 AM

El año más importante en la historia de Santander

Aunque jamás solicitamos ni estuvimos de acuerdo con delimitación alguna para Santurbán, ni para los demás 36 páramos del país, a sabiendas de que el Gobierno para privilegiar intereses particulares, sin priorizar el agua para el consumo humano, haría una engañosa delimitación política, más no técnico-científica, en favorecimiento de las mineras y detrimento de nuestra agua, hoy estamos inmersos, política y jurídicamente hablando, en un nuevo proceso de delimitación por mandato de la Corte Constitucional, C.C., pues tras la configuración del más grande engaño en la historia ambiental del país con la expedición de la delimitación de Santurbán mediante resolución 2090 (2014), resolución acomodaticia minera que para tal fin desvirtuó el concepto integral del páramo, interpusimos la acción de tutela (2015) que, en revisión por la Alta Corte, originó la Sentencia T-361 (2017) que exigió al Minambiente una nueva delimitación.

Con ánimos propositivos garantistas para nuestra agua, y dentro de los alcances del derecho fundamental a la participación ambiental que nos concedió la C.C., presentamos la Propuesta Alternativa de Delimitación (2018) que contempla los estudios fundamentales que obvió, premeditadamente, la engañosa delimitación de 2014.

Nuestro principal debate es con el Estado colombiano en cabeza del Gobierno, pues si este cumpliera con sus deberes constitucionales ambientales no tendrían cabida las mineras con sus sofismas de la minería sostenible, responsable y bien hecha en páramos, el segundo más grande engaño ambiental con la anuencia del Gobierno.

Este 2019, con la nueva delimitación exigida al Minambiente, concertada más no impuesta como la de 2014, será el año más importante para Santander en nuestro intento por blindar el agua futura y garantizar la futura competitividad regional. Sin agua no hay vida, menos competitividad, y todas las fuerzas vivas de la región deben manifestarse y no ser cómplices con su silencio, amparándose en una falsa y anacrónica neutralidad o en un progreso descontextualizado, a la espera de las migas del “gran negocio” del momento -para unos pocos- con ganancias espurias y desleales con nuestros hijos.

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