jueves 22 de julio de 2021 - 12:00 AM

Elecciones 2022, con signos de cambios para Colombia

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Los signos de indignación e inconformidad popular que se ha venido expresando ampliamente contra el mal gobierno del presidente Duque y su partido Uribista, en Santander y en el país, muestran un interesante resurgir del auténtico poder ciudadano en la recuperación de la política como el derecho a elegir y ser elegido libremente. El nuevo congreso y presidente que resulten elegidos tendrán el renovado mandato de servir y defender los derechos de la comunidad sin distingos ni privilegios, respetar la libertad, creencia y opinión política de los ciudadanos, defender la soberanía nacional y promover la paz, el bienestar, la prosperidad y la participación del pueblo en la construcción y defensa de lo público en democracia y en derecho.

En medio del enrarecido debate nacional, el voto libre recupera su valor social y político como el derecho inalienable de cada ciudadano y ciudadana de participar en corregir las grandes desigualdades y exclusiones, en construir representación democrática en los cuerpos colegiados con un programa de reformas para recuperar la confianza y la credibilidad en el Estado.

Hoy están lejos las ideas de nuevas guerras cuando las mayorías reclaman insistentemente el cumplimiento a los acuerdos de paz, políticas sociales y nuevos diálogos que pongan fin a la confrontación armada. Es muy notable la mirada de las juventudes que quieren vivir en un país sin pobreza, con oportunidades de estudio, trabajo y espacios libres para su realización cultural y social.

La gran ebullición social que vive Colombia es necesario interpretarla en el interés de construir conciencia sobre la función del poder público de servir a la sociedad, erradicando los vicios empotrados en la política y gobernabilidad como forma de enriquecimiento ilícito y vergüenza ante el mundo por la violación de los derechos humanos.

Tal vez la mayor eficacia en materia de reforma tributaria y derechos humanos podría lograse con la separación de poderes en el manejo del Estado, con una reforma política democrática que garantice el manejo autónomo de los organismos de control en manos de partidos independientes del gobierno y de la oposición.

jcastellanospulido17@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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