jueves 14 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Elecciones territoriales, una

Las redes sociales y los medios de comunicación están mostrando un exagerado incremento de mensajes, personajes y sonajeros electorales que intentan llamar la atención de los ciudadanos hacia el escenario de octubre, que votará la conformación de nuevos alcaldes, gobernador y cuerpos colegiados de diputados y concejales de cada municipio.

Tendremos tema electoral para rato, en medio de una clase política que pretende mantenerse en el poder en algunos casos y en otros recuperarlo; sin pena en sus prácticas engañosas en su afán de intereses personales y de enriquecimientos delictivos, manipulando la ignorancia y la precariedad social de muchos, utilizando promesas falsas de campañas.

Ya sabemos de los resultados y su deuda social con la ciudad, el departamento y los electores. Persisten con sus artimañas y candidatos para mantener sus privilegios de impunidad y control de presupuestos públicos; ellos desafían los marcos legales, la justicia y el respeto a los ciudadanos, mientras los problemas sociales, los servicios públicos, el empleo y el desarrollo económico y territorial cada día retroceden. Los resultados de la consulta anticorrupción en Santander y Bucaramanga evidenciaron el rechazo creciente a la corrupción y a las roscas politiqueras ligadas a las mafias de contratistas que compran secretarías e instituciones con financiaciones corruptas.

Pero no la tienen fácil. Así, la reserva moral de nuestra sociedad emerge con fortaleza y quiere rescatar a conciencia la ética política, el bien público y los derechos ciudadanos; el panorama puede ser esperanzador si sabemos reconocer y fortalecer a una ciudadanía con opinión independiente, libre y distante de la atadura de los viejos partidos que colapsaron. El voto limpio de la ciudadanía dará oportunidad de un futuro digno para todos; necesitamos ambientar una nueva cultura democrática, una nueva dirigencia con gobernantes honestos y con programas que den respuestas a las prioridades del territorio y sus comunidades.

Abogamos por un mejor futuro para el pueblo santandereano, en este año del bicentenario de la batalla de Boyacá rescatemos el espíritu comunero: “Santander siempre adelante”.

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