jueves 09 de junio de 2022 - 12:00 AM

¡Recuperemos la esperanza!

“Destino Colombia” fue un interesante ejercicio de planeación por escenarios que permitió describir caminos alternativos hacia el futuro. En 1997 un grupo de empresarios convocó a 43 colombianos representativos de la heterogeneidad nacional (guerrilla, paramilitares, iglesias, Ongs, empresarios, gremios, indígenas, negritudes, sindicatos, politólogos, intelectuales, militares (r), medios de comunicación, derecha, izquierda...) para que en el recinto de Quirama (Medellín), durante catorce días, aislados, se imaginaran cuáles podrían ser los rumbos que tomaría Colombia en los próximos dieciséis años y las consecuencias de cada uno de esos caminos. Colombia enfrentaba la violencia en todas sus expresiones, el narcotráfico, la corrupción, la desigualdad, el desempleo el abandono del campo y muchos otros problemas.

En éste encuentro de la diversidad, primaron el respeto y la tolerancia para aceptar y valorar las ideas del otro, lo que permitió concluir que se puede llegar a acuerdos sin ceder en principios, y que todos con humildad podemos aceptar que se necesitan grandes mejoras y profundos cambios para lograr el bien común. Los escenarios son narraciones que describen caminos alternativos para el futuro y de este ejercicio, “Destino Colombia” identificó cuatro escenarios, todos ellos posibles: Amanecerá y veremos; Más vale pájaro en mano que ciento volando; ¡Todos a marchar! y La Unión hace la fuerza.

Seguidamente en 1998, se eligió a Pastrana y correspondió al escenario, Amanecerá y Veremos. La situación empeoró. En el 2002, ganó Uribe, perfil definido en el escenario “¡Todos a Marchar!”. La sociedad así lo decidió, siendo el peor de los caminos. Los resultados, han sido más de veinte años, de violencia, represión y muerte. Cerramos éste año con el peor de los gobiernos: hacen trizas la paz, se viola la Constitución y el Estado Social de Derecho. El narcotráfico y la corrupción tienen su máxima expresión. Y Uribe está ahí.

Hoy transitamos por el camino de la elección presidencial, donde se juegan dos cartas: la del cambio, con una visión de país, por la paz y por la vida; la otra, la de la barbarie, que desconoce la Ley y el Estado Social de Derecho. Es un sueño de terror, como en el cuento de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosauro todavía estaba allí.”

lama0868@yahoo.com

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad