jueves 30 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Un balance del año obliga a un cambio de fondo para bien del país

El año 2021 ha sido de grandes desafíos y tristezas para la sociedad colombiana. Un juicioso balance nos dice que hay poco o nada que celebrar, diferente a la pujanza de los colombianos por superar la tragedia y ganar el convencimiento de un cambio de rumbo en el manejo del Estado y su economía, que nos permita a la nación reencontrarse con la alegría y la diversidad de una sociedad próspera y en paz.

El país está frente a la expectativa de un nuevo gobierno a ser electo en pocos meses, nuevo gobierno y nuevo congreso, que marquen el derrotero y el futuro del Estado capaz de recuperar la credibilidad de las ciudadanías en la política democrática y derrotar el modelo corrupto instalado desde hace varias décadas.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo de naciones Unidas, ya lo ha advertido reiteradamente. La pandemia ha evidenciado brechas y debilidades estructurales del sistema de salud y de la protección social en la región, siendo una crisis de la función social del Estado, de los bienes públicos globales y nacionales.

La CEPAL ante la crisis ha sentado bases para repensar nuevas políticas públicas democráticas de la infraestructura de la vida: salud, pensiones, vivienda, empleo, extensión de beneficios sociales que permita repensar el cuidado.

El camino de las transformaciones está en la recuperación de la política como instrumento legítimo de cambio y dinamizador del Estado. El dialogo político conduce a pactos para construir consensos hacia el Estado de bienestar y una cultura de igualdad. No olvidemos a más de 21 millones de personas en pobreza, y 7,4 millones en pobreza extrema, afirma el DANE.

Reciente informe sobre violencia y conflicto armado (2021 Indepaz), dan cuenta del horror que continúa: 92 masacres, 48 firmantes de los acuerdos de paz asesinados, 168 líderes sociales asesinados, además de 2005 detenciones arbitrarias durante el paro nacional, 162 conflictos socio-ambientales reprimidos en diferentes regiones del país. Estos hechos son inaceptables.

Queda la opción alternativa de un voto ciudadano por el nuevo contrato social y la transformación democrática.

Jcastellanospulido17@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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