jueves 22 de agosto de 2019 - 12:00 AM

¿Y de campaña electoral para donde vamos?

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Nos preguntamos con no poca preocupación, sobre los vaticinios electorales en debate: y de Santander, cuna de la libertad, ¿en manos de quienes quedaremos?

Sin duda, existen evidentes riesgos de quedar entrampados en manos de clanes surgidos de la tragedia de la guerra y de las mafias, sin ruta política y sin partidos. Intereses privados nada santos muestran su maquinaria, acechan para hacer suya la institucionalidad del estado en su particular beneficio de apropiarse privadamente de lo público y con ello establecer un modo de control oscuro, por demás ilegal pero con el visto bueno de la corrupta telaraña instalada en los órganos de control que legalizan lo inaceptable ética y jurídicamente.

Invitan a votar inundando de vallas el espacio público, con falsas sonrisas y regalos ofrecen el camino del engaño, no dudan comprando conciencias y grupos sin el menor pudor por sus prácticas y nefastos antecedentes. Sus compromisos son los oscuros intereses del dinero que hace de la libertad una mercancía y de la política un negocio vulgar y violento, sin principios ni valores humanos. Estas elecciones parecen ser una tragedia maquillada en medio de grandes nubarrones disfrazados de discursos engañosos.

La libertad es la esencia de la vida democrática en una comunidad civilista, guiada por la verdad, el derecho y la justicia, pilares de una sociedad decente y respetuosa de la dignidad humana de cara a la sociedad y al mundo. La conciencia ciudadana no puede callar ante la ignominia y la corrupción invasora.

No es el momento de atizar conflictos entre sectores democráticos y sociales por falsos protagonismos; se necesita unidad, grandeza y entereza para construir el proyecto político regional más allá del debate electoral de octubre, con auténticos compromisos que le devuelvan a Santander la dignidad y progreso que ha ido perdiendo por la mentalidad mendicante de la clase política.

Los derechos políticos esenciales de ejercer las ciudadanías libres están en peligro por la amenaza de un control político totalitario del poder y del gobierno en cada territorio.

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