jueves 14 de febrero de 2019 - 12:00 AM

¿Alguien ha visto al Procurador Fernando Carrillo Flórez?

Mientras escribo estas letras, el alcalde Héctor Mantilla se pasea por la ciudad de Milán en Italia gastándose 394 millones de pesos del presupuesto municipal, fundamentado en la mentira de haber logrado que los empresarios del calzado aumentaran en 150% su nivel de ventas, cosa que vocifera con el mismo cinismo con el que proclamó falsamente que le habían dado un premio en Cuba por el amañado POT que 9 concejales irresponsablemente decidieron aprobarle.

Con esta ya son 30 columnas de opinión en las que semana tras semana, sin importar las amenazas en mi contra como la primera que recibí por parte del condenado exgobernador Mario Camacho Prada, tomé la vocería de algunos santandereanos para contarle al país una pequeña parte del abuso de poder y la corrupción que se vive en esta región. 30 semanas en las que la Procuraduría solo ha mostrado interés por perseguir a un hombre que con su condenado carácter nos ha puesto a figurar en el contexto nacional, pero no le ha importado investigar los comportamientos de los ahijados matrimoniales de la vicepresidenta, quienes han incrementado su patrimonio en más de mil millones de pesos en los últimos tres años con inmuebles adquiridos en distintas ciudades, creditos bancarios preferenciales y hasta una camioneta Toyota Runner modelo 2019 comprada un mes antes de la aprobación del Plan de Ordenamiento.

Ninguna denuncia ha llamado la atención del Procurador General, con lo cual se pierde la confianza en el control que ejerce mientras los bandidos se ríen de sus fechorías. Así que si alguien se encuentra con Fernando Carrillo, dígale que la sociedad santandereana se cansó de su absurda selectividad, porque si a Rodolfo Hernández se le acusa de participación en política por decir lo que piensa, Mantilla debería estar preso por exigirle al partido conservador la inclusión de su padre Jairo Mantilla y su colaboradora Claudia Lucía Ramírez en el directorio departamental.

Adenda: Concejal Walter Durán, como ponente de las modificaciones al presupuesto municipal, ni se le ocurra dejar las gafas en la casa.

Próxima columna: Lo que Hernán Porras Díaz le debe a la UIS.

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