jueves 01 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Un oportunista llamado Horacio Serpa

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En el año 2015 a Horacio Serpa se le acusó de haberle dado un golpe demoledor al partido liberal por apoyar la candidatura del hijo de un narcotraficante a la Gobernación de Santander, lo cual no solo consideró como una ridiculez, sino también, como un imposible político. Pues bien, cuatro años después, los liberales no tienen candidato propio a la Gobernación, así como tampoco a ninguna de las alcaldías del área metropolitana. Su metida de manos al fuego por Didier Tavera generó una división sin precedentes de la cual jamás va a tener la gallardía de hacerse responsable, por lo cual hoy de forma solapada se esconde detrás de candidaturas que le puedan servir para seguir manteniendo en el Senado a un hijo que al igual que el de Alfonso Pinto Afanador, autollamado “alias pocho”, no tiene nada para sembrar en terrenos propios. Uno de sus mayores reclamos en ese momento, fue que a él no se le podían dar lecciones de dignidad, pero como la vida es tan irónica, en medio de su orfandad de poder, le tocó apoyar una campaña que no deja de abofetearlo con el lema de la misma: “dignidad santandereana”. No sé que le pasó a Leónidas Gómez, pero al final de la contienda será Elkin Bueno el que termine mostrándole la clase de enemigo que dejó entrar a su casa. Serpa es un hombre curtido en intrigas políticas y acomodamientos burocráticos como los obtenidos en Piedecuesta con la familia Núñez Hartmann, lo cual termina siendo una de de las causas por las que Santander es un foco de corrupción, donde la inmoralidad pública encontró un buen aliado para que el Procurador General Fernando Carrillo Flórez con una marcada pusilanimidad gubernamental, no venga a incomodar los terrenos políticos y personales de su oportunista padrino de matrimonio. Terminó el tiempo dándole la razón a sus contradictores sobre el golpe moral y ético que sus incoherentes decisiones le causaron a la colectividad roja en el Departamento. Ojalá entienda que ya es hora de dar un paso atrás. Próxima columna: ¿Paramilitares en el gobierno de Héctor Mantilla?

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