viernes 03 de junio de 2022 - 12:00 AM

Calidad que pague maestros

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Columna de
Óscar Rey Vesga

Aunque no exista un solo acuerdo frente a qué hace a un gran docente, más allá de los resultados de sus estudiantes, considero que es la capacidad de conectarse con ellos, de crear experiencias tanto enriquecedoras como significativas, que permita a los estudiantes conectarse con su proceso educativo para crecer como persona. La realidad desafortunada de aquellos que cumplen con esta descripción “simplificada” de gran maestro es: mayor carga laboral, salarios estancados y brecha económica con aquellos que, con sus mismas credenciales, ganan mucho más en otros sectores. Lo anterior ha desencadenado una movilidad de maestros a otras áreas de la economía, lo que ha generado una insuficiencia de docentes de calidad a lo largo y ancho no solo de Colombia, sino del mundo entero.

En la batalla presidencial, mientras Petro habla de buscar estudiantes desescolarizados y brindarles a todos transporte y alimentación, Rodolfo propone formación docente para la calidad y mejorar cobertura. Dentro de los ejes de las propuestas de Hernández, hay una idea, que existe hace más de una década en Estados Unidos, y se basa en la “teoría de salarios de eficiencia”, donde se puede ganar más en función del desempeño, generando mayor producción y menor rotación laboral. Ojo candidato, no es tan simple como suena, el desempeño de los maestros se evalúa según una gran rúbrica que incluye preparación, cultura del aula y colaboración entre pares; el rendimiento de los estudiantes se mide con base en resultados de pruebas y la mejora individual, de nuevo, estoy “simplificando” el concepto. Dentro de los hallazgos de esta experiencia, analizada por American University, hay consenso en que ayudó a entender áreas para la mejora, los docentes inexpertos deben entender el sistema a profundidad, hay ansiedad en la forma de medir resultados y hay resultados distintos según raza y nivel socioeconómico.

Somos un país muy desigual, tratar de tener docentes más calificados, con mejores resultados y por supuesto mejor pagos puede ser el primer paso para una sociedad en paz, más justa y hasta menos corrupta, en donde lo importante no sean las prebendas sino las próximas generaciones.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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