miércoles 15 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Datos que exijan acción

hoy más que nunca, tenemos infinidad de datos que no solo muestran el progreso de los estudiantes, sino que pueden llevarnos más allá que simples calificaciones.
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Columna de
Óscar Rey Vesga

Mientras que padres de familia y algunos profesores exigen mantener la virtualidad, el gobierno nacional, los órganos locales, expertos e instituciones privadas demandan el retorno a las aulas. Es precisamente esta triste historia la que nos sigue alejando de atesorar los difíciles momentos vividos para aprender del pasado y pensar en el futuro de nuestros niños y jóvenes.

Me niego a pensar que los líderes académicos de nuestras instituciones estudian cientos de datos con tablas y gráficos que resumen sus sistemas de calificaciones o resultados en pruebas estandarizadas para que no cambien programas, materias o metodologías. Muy triste el trabajo del profesor que cumpla con resumir todo un año académico en unas pocas frases para entregar a padres de familia y estudiantes sin que haya hecho esfuerzos por hacer crecer a sus estudiantes. Y siento lo mismo por los padres de familia que revisan estos informes solo para felicitar a sus hijos o criticar a la institución educativa “culpable” del rendimiento de sus hijos sin parar un segundo a cuestionarse cómo su rol de padres podría ser mejor. Una solución a este círculo vicioso está en utilizar “datos que nos inviten a la acción”.

Sin desestimar la dificultad del sector público para acceder a herramientas tecnológicas de calidad, hoy más que nunca, tenemos infinidad de datos que no solo muestran el progreso de los estudiantes, sino que pueden llevarnos más allá que simples calificaciones. Imaginen un aviso inteligente a estudiantes con tareas no enviadas y un servicio de ayudas que lo inviten a cumplir; el profesor recibiendo retroalimentación en línea sobre las áreas de dificultad de sus estudiantes ofreciendo recomendaciones o temas previos por dominar; o inclusive padres que son notificados sobre exceso o falta de actividades de sus hijos, invitándolos a acompañarlos con recomendaciones personalizadas. Todo esto se puede lograr si utilizamos la información que hoy tenemos sobre los estudiantes.

La invitación es a tomar decisiones no solo basados en indicadores reactivos, que ya son el pasado y generar una cultura de proactividad, que nos exijan acción, aun sin abundancia de tecnología esto es posible.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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