miércoles 07 de octubre de 2020 - 12:00 AM

¿Juventud o experiencia, velocidad o lentitud?

Vivir el presente como viene, sin extrañar el pasado, sin pensar en los problemas de futuro es lo que tenemos para ofrecer, el poder de hoy es ir lento en un mundo adicto a la velocidad.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Óscar Rey Vesga

Hace seis meses, la juventud era sinónimo de velocidad mientras que la experiencia de lentitud. La cultura de la prisa en la que vivíamos nos hacía actuar de forma autómata desconectándonos de otros e inclusive de nosotros mismos. Tenemos ahora una oportunidad insuperable para repensarnos y tomar mejores decisiones. Falta de tiempo en familia, extensos tiempos de traslados al trabajo, viajes de negocio y asistencia a reuniones obligadas son cosas del pasado. ¿queremos volver a lo mismo?

Carl Honoré, escritor y periodista canadiense, hace poco más de una década creó el movimiento Slow, que nos invita a vivir la vida a la velocidad correcta, a privilegiar la calidad y no la cantidad, convencido que esto motiva el trabajo, la capacidad de innovar, crear, pensar y reflexionar. Adicionalmente, durante este último año ha decidido tomar la vocería contra una nueva tendencia, “el culto a la juventud”, que califica a todos aquellos que tenemos más de 40 años como viejos, sin mayores posibilidades laborales y con poca creatividad.

La edad significa libertad, tener la capacidad de perder el miedo a lo que piensen los demás. Contrario a lo que muchos jóvenes de hoy piensan, la experiencia y el tiempo vivido cultiva la creatividad, dice Honoré que la curiosidad es como una chispa que permite envejecer abriendo puertas y no cerrándolas. La velocidad a la que veníamos acostumbrados y la exigencia de resultados “sine qua non”, muy del mundo moderno, cultiva el deterioro cognitivo de muchos adultos y deja caminos sin recorrer según este autor.

El mundo necesita del intrépido joven, así como del experimentado adulto. Que estos seis meses aislados en nuestros hogares nos permitan descubrir que la velocidad y la experiencia no es cuestión necesariamente de edad, desconectarse de la pantalla, detenerse para pensar y descansar es necesidad de todos. Vivir el presente como viene, sin extrañar el pasado, sin pensar en los problemas de futuro es lo que tenemos para ofrecer, el poder de hoy es ir lento en un mundo adicto a la velocidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad