viernes 27 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Lo que faltaba: Influencers virtuales

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Columna de
Óscar Rey Vesga

Mucho se ha hablado del daño que las redes sociales causan en la sociedad, mostrar realidades de fantasía como disfrutar de la vida viajando, revelando belleza o éxito, hablar de banalidades sin ningún valor o peor aún, convertir en verdad mentiras sobre temas de género, política o religión. Como si esto fuera poco, de cara a lo que nos espera del futuro digital, tendremos que convivir ahora con “influencers virtuales”. Un humano (o no) creado por computador, con las características físicas que se quiera que empieza a cautivar distintas audiencias, les permite estar en varios lugares al mismo tiempo, compartir con celebridades, hacer publicaciones incluso en tiempos de aislamiento social y además ganando enormes sumas de dinero.

Que marcas como Prada, Channel o inclusive Uniqlo los usen para mostrar su moda me parece interesante. A esta industria se suman Disney, McDonald’s, Coca-Cola y hasta Toyota, que empiezan a invertir en formas para “influenciar” consiguiendo fieles seguidores y por supuesto ventas. Lo que me preocupa es que estas figuras, que además no son seres humanos reales, nos lleven a actuar o pensar según sus propias intenciones, que nuestros actos se conviertan en negocio. Hagan esta prueba: busquen en Google “Virtual Influencers” y recibirán una página completa de anuncios pagados con compañías que ofrecen sus servicios. “Tenemos la base de datos más grande del mundo para identificar a los influencers más adecuados para sus campañas”; “Mida más allá de métricas vanidosas con sólidos informes”. Si ya tenemos colombianos como Yeferson Cossio que dice ganarse 750 mil dólares mensuales o Lulu99, con 11 millones de seguidores en YouTube, no veo difícil que terminemos siguiendo robots que nos lleven a pensar de cierta forma en cualquier tema polémico: uso de armas, identidad de género o visión política.

Si nuestra juventud termina siguiéndolos, ojalá sean como lilmiquela o noonoouri que se muestran como activistas sociales. Que los que vengan busquen una sociedad más inclusiva y justa, pero que ni nuestros hijos ni nosotros caigamos presa de falsos profetas, pues esta tecnología hasta ahora comienza.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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