miércoles 16 de octubre de 2019 - 12:00 AM

¡Mis derechos y mi teléfono!

Quisiera creer que debe ser un tema de educación, de mejor uso de las herramientas del mundo moderno, antes que la prohibición.
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Columna de
Óscar Rey Vesga

¿Quién de ustedes se perdió momentos de familia, un evento con amigos o una actividad de entretenimiento por estar pendiente de su celular, de las redes sociales o inclusive de registrar estos mismos instantes? Si le pedimos a un adolescente que se desconecte, nos contestará que estamos vulnerando sus derechos, así como un niño diría en pataleta que es una injusticia.

Un estudio reciente del Pew Research Center mostró cifras sobre el apego y distracción de la realidad que son alarmantes. Más de la mitad de los adolescentes americanos consideran que pasan demasiado tiempo en sus celulares, mientras que un tercio de los padres sienten lo mismo; el 57% de los padres encuestados manifestó revisar su teléfono tan pronto se levantan versus un 72% en adolescentes; un 30% de los estudiantes pierden atención en clase y el 40% de los padres pierden atención en el trabajo. Finalmente, la mitad de los adolescentes consideran que sus padres se distraen demasiado con el uso del celular en el hogar.

En la actualidad crece el número de adeptos a la prohibición del uso del celular en eventos públicos, clubes sociales y por supuesto colegios. Con el único que aún tengo dudas es con la prohibición en entornos escolares, pero múltiples estudios han demostrado que hay mejor rendimiento, mejores notas y menos ansiedad cuando no existe este dispositivo “distractor”. Quisiera creer que debe ser un tema de educación, de mejor uso de las herramientas del mundo moderno, antes que la prohibición.

Mientras todo esto sucede, encontré en internet un producto que me llamó poderosamente la atención. Yondr es una funda en donde se introduce el celular, se cerrará automáticamente, manteniéndose en poder de su dueño, pero sin ningún uso. Para abrirlo se requiere de una base especial, similar a los pines de ropa o productos costosos en almacenes. La compañía que los comercializa ya los ofrece en colegios, oficinas de gobierno, conciertos y hasta eventos sociales privados. Yo probaría uno de estos dispositivos en algunas reuniones de trabajo y hasta en la casa.

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