viernes 20 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Óscar Rey Vesga

Perfeccionismo en un mundo de estándares imposibles

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Columna de
Óscar Rey Vesga

Estamos ante una paradoja inquietante. Las demandas del perfeccionismo, la competencia feroz en el trabajo, la omnipresencia de las redes sociales que nos incitan a compararnos con otros, la búsqueda constante de reconocimiento y además la crianza excesivamente protectora, carcome el bienestar y la felicidad de niños, jóvenes y adultos. No lo digo yo, lo dice Thomas Curran, profesor del London School of Economics (LSE) quien además plantea que el perfeccionismo y su ‘obsesión capitalista por un crecimiento ilimitado’ contribuyen a la insatisfacción y la inseguridad. Según el autor, aprender a abrazar los reveses y las imperfecciones es una pauta sensata. Aceptar que los fracasos y las dificultades son parte integral de la experiencia humana, siendo un primer paso hacia una vida más equilibrada y menos estresante ¿lo comparten?

Ahora, no se puede desconocer que el perfeccionismo puede impulsar a las personas a esforzarse por la excelencia y a dar lo mejor de sí mismas para lograr sus metas personales. Aquellos con estándares elevados han logrado grandes avances en la ciencia, el arte, el deporte, etc. Esta puede ser una fuente de motivación personal y un impulsor para superar obstáculos. Sin embargo, existe un riesgo inherente en la búsqueda de la perfección, ya que puede conducir a una sensación de insatisfacción constante. Las personas que se esfuerzan por la perfección a menudo se sienten atrapadas en un ciclo sin fin de autocrítica y comparación con los demás.

Me llamó la atención este tema pues veo en mis hijos y en muchos otros jóvenes en donde ser perfeccionistas los ha llevado no necesariamente al éxito pero si a sentir frustración. Sin embargo, es claro que sacarle el quite a los retos también impacta su autoestima y no desarrolla la capacidad de sobreponerse a las dificultades. Los invito entonces a que se pregunten ¿Busca la perfección en donde sentir ansiedad, estrés y frustración es la norma? O ¿reconoce que la perfección puede, en ciertos casos, ser un estándar inalcanzable que afectará el bienestar no solo emocional sino también el físico?

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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