miércoles 13 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Recalibrando el problema de la desinformación

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Columna de
Óscar Rey Vesga

Dentro de los muchos retos que los educadores tenemos en este mundo tecnológico, convulsionado, veloz y extremista, cómo combatir la desinformación en la que vivimos pasará a ser tema de primer nivel muy pronto. ¿Cuál es la responsabilidad del mundo académico, en especial de los colegios en formar ciudadanos libre-pensantes, críticos y comprometidos con un mejor mundo? Edsurge, un medio digital dedicado a la intersección entre educación y tecnología en los Estados Unidos nos plantea un cambio en la forma de ver el problema de la desinformación, planteando tres nuevas realidades.

¡El joven de hoy es mas esceptico que maleable! Todos los adultos tendemos a creer que nuestros niños son ingenuos, fáciles de convencer y que todo lo creen. La realidad es cercana a lo opuesto. El joven de hoy desconfía de casi todo lo que lee o ve, sea realidad o mentira. La verdad absoluta no existe, todo conocimiento tiene sesgo. Los jóvenes no creen en nada y los adultos solo le creen al poder, al que lo ostenta se le cree, nada más.

¡El pensamiento crítico puede ser dañino! El mundo de la desinformación busca llamar a atención de incautos mientras que el del pensamiento crítico es profundizar para entender a cabalidad. Hoy, usando su capacidad crítica, un joven puede caer preso de trampas lógicas o falacias convencido de su veracidad, basándose en argumentos erróneos.

¡Tenemos una crisis de reputación! ¿Cómo convencemos a quien no cree? Con hechos y datos, pareciera obvio, pero la experiencia o el conocimiento ya no son tan valiosos como antes, el problema no es de verdad sino de reputación. Farsantes con información falsa o inexacta pero de gran elocuencia o poder se convierten en verdad, mientras que expertos son destrozados por su habilidad comunicativa.

No son simples frases de cajón. Este mensaje que esperaría, llegue con fuerza al mundo educativo, nos debe invitar a acompañar a nuestros jóvenes por la senda del conocimiento, de los hechos y los datos. Cultivar su capacidad crítica pero enseñándolos a creer, en si mismos y en el futuro.

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