viernes 20 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Virtualidad, flexibilidad y resultados

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Columna de
Óscar Rey Vesga

Para nadie es sorpresa que las universidades estén en crisis. Los estudiantes ya no están dispuestos o tienen la capacidad no solo de dedicar cinco años de su vida y de pagar astronómicas sumas por estudiar medicina, derecho o ingenierías para encontrarse, ya como graduados profesionales, con que no es tan fácil conseguir trabajo bien remunerado y con beneficios, especialmente después de la pandemia.

En el mundo de los colegios la situación no es muy distinta. Los niños retornaron al colegio aburridos, con las mismas tareas sin sentido y con la exigencia de tener buenas calificaciones. Tanto en colegios como en educación superior se le debe sumar el impacto emocional de lo vivido en estos últimos dos años.

Mientras estos dos modelos tradicionales de educación, muy del siglo pasado, siguen su curso, en los últimos años se ha venido gestando una nueva industria educativa que promete cambiar el curso de la forma en que hemos aprendido los últimos 100 años.

FAME, proveedor de contenidos educativos, promete enseñar STEAM a través de los video juegos y el cine, aprendiendo a diseñar películas tipo Hollywood; la startup Colectivo 23 propone enseñar habilidades para el trabajo con menos teoría, más práctica y mucho networking; Pamoja es una plataforma que le permite a estudiantes de colegio estudiar materias del Bachillerato Internacional en modalidad online, con contenido interactivo, tutorías y trabajos colaborativos. A estos casos se suman muchos otros que ofrecen desde plataformas personalizadas hasta cursos gratuitos en todos los temas imaginables, inclusive juegos como Minecraft y Roblox son usados para enseñar.

Como una solución a estas problemáticas, muchas universidades (y seguirán colegios) han apostado por los OPM (Online Program Management) que hoy pueden suministrar desde servicios como matrícula, servicios de retención e investigación de mercados hasta plataformas tecnológicas y diseño de cursos.

Hoy más que nunca el mundo está listo para aprender de forma virtual, flexible, amena y con mejores resultados. Aunque hay un camino importante por recorrer, las instituciones educativas e inclusive actores gubernamentales deben ver, en estas nuevas iniciativas, educación con acceso, equidad y calidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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