lunes 29 de junio de 2020 - 12:00 AM

Abuso consentido

Cabal es el botón de muestra de la podredumbre de nuestro país, porque detrás de sus escupitajos hay una maquinaria corrompida que gobierna a Colombia
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Columna de
Puno Ardila

Tras un “content analysis” del trino y la reculada de la senadora Cabal frente al delito de los soldados (que como que no son solo ellos), pueden percibirse dos cosas: que sus salidas, o metidas —de pata—, son frecuentes en personajes como ella, cuya conexión entre el cerebro y la lengua tiene muchas interferencias de señal; y que en sus palabras, más que un retrato de ella misma, puede verse la imagen de nuestra sociedad enferma.

Cabal es el botón de muestra de la podredumbre de nuestro país, porque detrás de sus escupitajos hay una maquinaria corrompida que gobierna a Colombia, descubierta y develada ya por completo, que sigue funcionando de forma descarada, a la vista de todos.

Ya se sabe, por sus propias bocas, que los políticos pagan por los votos; que hay unos que mandan matar a quien los estorba; que en la tribuna maldicen el delito, pero en su vida personal y familiar están cundidos de culpas, pero nunca van —ni irán— a la cárcel, porque tienen poderosos tentáculos en los tres poderes, y son dueños del cuarto poder (como si fuera poco).

Hoy los colombianos estamos desamparados, porque —por un lado— las fuerzas que deben velar por nosotros están contaminadas, amén de que tienen que obedecer órdenes —quieran o no— de quienes, precisamente, pertenecen al grupo de los mencionados en el párrafo anterior. Además —por otro lado—, los entes de control no actúan de manera efectiva y, para completar, uno de ellos, la Fiscalía, forma parte de la misma nómina.

Entonces, lo que muestra el panorama de fondo de la desbocada Cabal es el abuso desmedido contra el pueblo: asesinatos de líderes y excombatientes, y atropellos, físicos, legales y tributarios. Sin asco. Para ellos todo es permitido. Por lo que sea censurable debe culparse a la izquierda o al gobierno anterior.

Así que, de acuerdo con el fiscal, como el abuso contra el pueblo es consentido por el mismo pueblo (con siete tipos armados alrededor), eso no constituye delito, y las cosas seguirán igual, y en las próximas contiendas serán reelegidos, comenzando por esta güízara.

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