domingo 24 de julio de 2022 - 12:00 AM

Alcaldías sin cultura

Image
Columna de
Puno Ardila

El titular de este texto no dice nada nuevo, claro que no; es casi pleonástico. Muchas alcaldías pueden alegar que el rock pesado, la norteña y el reguetón también son música, y que también son expresiones culturales; que somos una nación pluricultural y variopinta. Y tienen toda la razón.

Y tienen razón también en que las campañas con las que llegaron los candidatos a las alcaldías estuvieron “matizadas” con norteña y reguetón, y que es “lo que le gusta al pueblo”. Pero en esto último sí se escachan, porque no es cierto; sencillamente, es lo único que le dan, tanto los políticos como los medios de comunicación, comenzando con emisoras cuyo criterio cultural no existe, tipo Olímpica: un desastre para la identidad del pueblo colombiano.

No hay política cultural que forme, defienda, promueva y divulgue elementos culturales que permitan una identidad. Máxime a sabiendas de que somos multiculturales.

Para argumentar, dos casos. El primero: en el Socorro hay, entre otras, dos situaciones que podrían convocar interesantes discusiones; por un lado, el avance de demolición de construcciones de valor histórico para dar paso a edificios de cinco pisos, sin estética ni integración con el entorno, tanto en obras puntuales como, en general, alrededor del centro histórico; por el otro, con el fortalecimiento de la ciudad como centro educativo, proliferan metederos y bebederos, relacionados, claro, con el consumo de alcohol y drogas, pero sin relación alguna con el ambiente académico y cultural.

Y, hablando de Olímpica, el segundo caso es Bucaramanga, cuyo ejemplo de “divulgación cultural” lo muestra la invasión semanal de esta emisora en los parques, que obliga a la población circundante no solo a oír su pésima programación, sino a soportar su grito fastidioso de “se metió”, repulsivo desde hace cinco décadas. ¿Nos toca aguantar el desagrado de oír a Olímpica y enloquecernos con ese desastre sonoro?

Pero la tapa fue la “celebración” del 20 de julio. Cinco horas de estridencias y ruido. ¿Dónde quedan los derechos de quienes todavía tienen educado el oído? ¿Dónde quedó la multiculturalidad? ¿Dónde queda, entonces, el patrimonio cultural de todos, de esta nación variopinta?

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad