lunes 14 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

¿Alguien sabe qué enseñan en los colegios?

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Columna de
Puno Ardila

A mí me enseñaron muchas cosas en casa —continúa el ilustre profesor Gregorio Montebell—, relacionadas con nuestros comportamientos con los demás, pero también relacionadas con lo académico, porque solo con estar atento de los repasos y las tareas de los hermanos mayores, llegaba uno bien afilado a clase cuando le tocaba el turno de las multiplicaciones y las divisiones.

Pero en el colegio también aprendí a ser decente en situaciones que no vienen por instinto, y que hoy —por supuesto— no enseñan, ni en la casa ni en el colegio, como a saludar de pie a los mayores y a los símbolos patrios, y a ceder el puesto a las mujeres embarazadas y a los ancianos, y ayudar a cargar los paquetes a la vecina, y dejar limpio lo que ensuciáramos; además de reconocer la hora en un reloj de manecillas, a orientarnos con los puntos cardinales, a conocer la nomenclatura de las calles, a manejar un termómetro.

Claro, también aprendimos lo necesario para desasnarnos, empezando por coger el lápiz (que, si ustedes se fijan, cuántos de las nuevas generaciones ni eso saben), y en medio de las letras y los números básicos aprendimos mecanografía, contabilidad, a llenar cheques y facturas, a escribir cartas. Y con asignaturas como biología y química (a pesar de misiá Aura), matemáticas y filosofía también vimos anatomía, historia, prehistoria y geografía (ah, inolvidables Luis Serrano y Rafael Moya).

Aprendimos artes manuales y música; hicimos mapas y planchas de dibujo técnico, y cacharreamos con electricidad; y nos enseñaron a leer, mentalmente y en voz alta, con libros de lectura y el periódico El Campesino, además del texto del español; y aprendimos a formar, a hacer silencio, a respetar, y a cantar canciones colombianas. Y aprendimos a querer lo nuestro.

Hoy los colegios se ufanan de que los chicos cantan en inglés, “en reguetón” y en norteño, y las aulas practican las lúdicas y enseñan teoría de conjuntos, pero nada más. Ah, y, eso sí, se vuelven expertos en evadir preguntas y copiar trabajos.

Mensæ tegumentum. Siguen las manos levantadas, así que continuaremos con el tema.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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