lunes 26 de julio de 2021 - 12:00 AM

Argumento racional

Depende de su interlocutor. Porque si usted habla con alguien receptivo, seguramente bastará con que le plantee cualquier argumento racional, y ya está. Pero eso no es fácil por estos lares. Y se lo pinto con ejemplos (que también es un argumento).
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Puno Ardila

Con el inminente regreso a clases, me preparo para retomar las discusiones con los estudiantes, y, para aprovechar estos últimos días de visita, le pregunto al profesor Gregorio Montebell cuál considera que es el argumento más contundente.

—Depende —me responde de inmediato, sin siquiera voltear a mirarme.

¿Depende de qué?

—Depende de su interlocutor. Porque si usted habla con alguien receptivo, seguramente bastará con que le plantee cualquier argumento racional, y ya está. Pero eso no es fácil por estos lares. Y se lo pinto con ejemplos (que también es un argumento).

Si usted ve a una persona descargando una volqueta de basura en una fuente de agua, o quemando residuos plásticos, no espere que un argumento racional para explicarle el daño que hace al universo y a él mismo le sirva para convencerlo de que está cometiendo un error. O como cuando usted le dice al motociclista que no tiene luz trasera, o que use la luz direccional, o cuando le sugiere a quien compra en la tienda que no lleve bolsas plásticas, o que basta con una; lo más probable –si está de buenas– es que lo ignoren por completo o, peor aún –si está de buenas–, le respondan con un dulce y espontáneo “no sea sapo”, y pueda que le adoben la respuesta con palabras como “gonorrea” o “pirobo”, que además le pueden servir para dos cosas: una, para entender con qué clase de persona habla, y, dos, para hacerle caso, y dejar de ser sapo (algo verdaderamente saludable en estos tiempos).

Ahora, si consideramos su pregunta, piense que debe cambiar “contundente” por otra palabra, como “oportuno”, por ejemplo. Así puedo decirle que con lo dicho atrás le estoy contestando, porque si su interlocutor tiene encendido el uso de razón, tal vez con el argumento racional sea suficiente. Si no es así –que es lo más común– intente usar otros argumentos con las personas que cité atrás, después de agotar los argumentos racionales, y podrá ver que no hay ejemplos ni autoridad ni hechos que puedan servirle frente a quien se niega a usar la razón.

Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad