lunes 10 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Cambiar de Presidente no

Si detrás de la política no hay un pueblo con identidad y con consciencia, el problema es sempiterno, así que mejor apague y vámonos.
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Columna de
Puno Ardila

—Profesor Gregorio Montebell, ¿qué opina usted del Gobierno Duque?

—Es un montaje muy bien elaborado, con muy buenos asesores, libretista de inteligencia superior y actor principal muy juicioso y obediente. La falla es que a veces este actor principal intenta improvisar con sus propios recursos, mentales y contextuales, y mete las patas. Como dice la sabiduría popular: «No hay nada más peligroso que un bobo con iniciativa». Es un niño obediente, pero a veces las situaciones y las preguntas lo acorralan, y toma sus propias decisiones, sin pañal, y por eso se nota tanto.

—¿Le parece a usted que el señor Duque está haciendo bien la tarea?

—Absolutamente. En este momento, el personaje, que significa en realidad la punta del témpano, ha intervenido y manipulado la justicia, tiene en sus manos casi todas las ramas del poder y –lo que es peor– está conduciendo al país a una situación caótica, cuya salida, cuya solución, cuyo salvador saldrá de las huestes del mismo partido de gobierno como el mismísimo Jesús reencarnado, a sacarnos de este caos y librarnos del mal.

—Entonces, ¿qué debe cambiarse para que salgamos del caos?

—Muchas cosas, pero, aunque puede parecer muy complicado, sencillamente se trata de tener dos elementos clave: si los colombianos tuvieran identidad y consciencia, sabrían defender su patria, pero no a bala, sino con ideas, con candidatos bien escogidos, con veedurías ciudadanas para exigir decencia y cumplimiento de los gobernantes. Mientras no se tengan identidad ni consciencia, el presidente podrá ser cualquiera; bueno o malo, limpio o corrupto. Si es de los mismos con las mismas, será un muñeco al servicio de las mafias, organizadas desde los imperios económicos y fortalecidas con esa montonera de sinvergüenzas desde el “honorable” Congreso de la República.

En cambio, si el presidente es decente, sin compromisos y con muy buenas intenciones, tendrá a esas mafias y a ese Congreso encima torpedeando todo lo que les impida continuar con el saqueo desde hace siglos. Si detrás de la política no hay un pueblo con identidad y con consciencia, el problema es sempiterno, así que mejor apague y vámonos.

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