lunes 04 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Carta al Presidente

(Apartes de un anónimo que representa el interés de los artistas colombianos).

Los artistas y quienes trabajamos por la cultura en Colombia vemos con indignación y dolor cómo el Estado abandona a su suerte los programas y proyectos culturales del país. Cerrar orquestas y museos, cancelar programas de formación de artistas y desatender la importancia de la lecto-escritura: el mayor crimen de Estado.

Con lo que cuesta una ametralladora, cien niños podrían empuñar una guitarra. La ceguera del Estado en cuanto a lo que significa para una sociedad la cultura es extremadamente grave. La diferencia entre la barbarie y la civilidad, entre la anarquía y la convivencia, entre terror y felicidad, reside en el acceso, promoción y democratización de la cultura. La crisis económica no puede ser pretexto para tomar la decisión unilateral de mutilar los procesos y programas de construcción de Nación que desarrollamos los artistas.

El poder del arte y de la cultura es el de interpretar y pensar la sociedad para transformarla. Los verdaderos rasgos de una sociedad o de un pueblo son los que vemos y sentimos a través de su cultura. En ese sentido, Shakespeare es Inglaterra, Pavarotti es Italia, Neruda es Chile, Goya es España y Botero y García Márquez son Colombia.

La transformación, el desarrollo y la felicidad de los países están íntimamente ligados a la promoción y al desarrollo de sus potencias artísticas y culturales. La salud mental de la población, la construcción de identidad y el reconocimiento del talento y del poder creativo de una nación son prioridades en los países civilizados.

Queremos llamar la atención sobre lo rentable que es para una sociedad invertir en la cultura; sólo piense en que el costo de una hora de vuelo de un helicóptero artillado sirve para hacer volar la imaginación de millones de niños.

Si algo es importante y urgente es la democratización del arte y de la cultura. Las artes hacen felices a millones de seres; transforma lo cotidiano en sublime; nos da un lugar para afirmarnos en el mundo.

Preferimos la fiesta de la cultura a la de la guerra. No hay que olvidar que en tiempos de guerra lo único que trasciende es la cultura.
Lo invitamos a que reflexione sobre las medidas que su gobierno ha tomado. Un recorte absurdo al Ministerio de Cultura, que paraliza más de mil quinientas iniciativas en Colombia, como si once mil millones, cifra recortada o suspendida, fueran significativos en las finanzas nacionales.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad