lunes 24 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Clase para Vélez

...hay quienes dicen que el tipo es ególatra, prepotente y muchas cosas más. No lo sé; y realmente nunca me ha interesado.
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Columna de
Puno Ardila

... algún maestro desventurado a quien la inexorable Fatalidad ha perseguido encarnizada, cada vez más encarnizada...” Edgar A. Poe. “El cuervo”.

Yo no sé de fútbol; ni lo juego ni lo veo. Y lo único que sé de Carlos Antonio Vélez es que solo habla de fútbol. He sabido también que hay quienes lo idolatran (porque en este país es normal que la gente idolatre lo que sea, a cualquier cosa, a cualquier chanchiro). Pero también hay quienes dicen que el tipo es ególatra, prepotente y muchas cosas más. No lo sé; y realmente nunca me ha interesado.

Pero ahora sí me interesa; ahora que hace afirmaciones irresponsables en contra de los maestros: que tienen al tiempo pensión y sueldo, que no trabajan lo suficiente, que no enseñan nada a los chicos... en fin.

Vélez tiene razón en algunas de esas afirmaciones; por ejemplo, que los maestros no trabajan los domingos ni los festivos, como seguramente a él le ha tocado toda su vida, puesto que su trabajo es hablar ñoña de fútbol, y esa actividad se da especialmente los domingos. Pero sí hay algo importante por aclarar: si bien los profesores no tienen que asistir a su sitio de trabajo, los domingos y los festivos sí se trabaja, porque hay arrumes de exámenes por calificar, informes descomunales por completar y formas absurdas por llenar. La diferencia es que a los profesores no les pagan nada por ese trabajo, mientras que de Vélez no se puede decir lo mismo.

También, sí, que reciben sueldo y pensión, porque cumplieron legalmente con su tiempo, pero siguen trabajando por muchas razones; y no son los únicos que reciben pensión y siguen trabajando. Y también hay quienes reciben pensión y jamás han trabajado, como muchos de los que —precisamente, a dentelladas— defiende Vélez.

Y que no enseñan nada a los chicos... Pues eso tiene varias aristas: por un lado, el comportamiento y la urbanidad se aprenden en casa, no en el aula, y, por el otro, la directriz de la enseñanza en las aulas viene de ese gobierno que —precisamente— los Vélez defienden entre espumarajos.

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