lunes 03 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Columna y oratorio

Con todo este bamboleo causado por el cuento político, las posturas de los columnistas se refuerzan y se crispan, y el tema –por supuesto– gira en torno precisamente a lo que tenga que ver con candidatos, de uno u otro lado. Pero la verdad es que no hay certeza acerca de los cambios que pueda generar una columna, distintos de reforzar un apoyo o causar más rechazo.

Entre los foristas virtuales, por ejemplo, puede verse cómo se verifica esta situación: cada uno sigue en lo suyo; y, además, entre uno y otro comentario, muchos defienden las prácticas violentas con más violencia, expresada en palabras soeces y en mayúsculas sostenidas, pero sus formas de pensar generalmente se mantienen igual: los que están siguen ahí, y los que no, se emperran en contradecir. Siempre estos foros terminan siendo únicamente tertuliaderos inermes, que no son más que –para usar una expresión de moda– un saludo a la bandera frente a soluciones y decisiones reales sobre el tema. En muchos casos, una columna es la posibilidad de desfogar pensamientos individuales sobre situaciones que tocan la sensibilidad, como, por ejemplo, injusticias y delitos impunes; es como un oratorio adonde acudimos para tener un momento de reflexión. Y aunque muchas veces, ante posiciones radicales, el medio ejerce presiones que pueden terminar silenciando al escritor, quienes hemos sido acogidos por esta casa editorial tenemos el privilegio de contar con una postura realmente liberal, de respaldo irrestricto para sus columnistas, lo que permite satisfactoriamente que tengamos libertad de pensamiento, sin censura alguna.

Hace unos días, un amigo de verdad me recomendó que buscara otras alternativas para el desfogue, y, viéndolo bien, la esperanza en nuestra justicia, que está mostrando resultados, puede ser una exitosa posibilidad. Y aunque siempre he procurado hacer caso omiso de los comentarios –a favor o en contra–, en especial cuando no hay argumentos sino meras posturas personales, esta vez ese amigo tiene toda la razón. Esperaremos que la justicia, lenta y lo que sea, termine revelando la verdad a quienes se niegan a creerla, y yo me dedico a hablar de otros temas, interesantes y edificantes.

Volviendo brevemente a la política, me acojo a lo dicho por el Presidente: 'Esto necesita continuidad; esto no es flor de un día. Esto no es un esfuercito de caballo discapacitado. Esto es una tarea de todos los momentos'. Estoy plenamente de acuerdo con él y me uno a su forma de pensar. Hay que comenzar ya, y lo primero que haré será votar por Antanas Mockus.

 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad