lunes 02 de marzo de 2009 - 10:00 AM

El Gobierno y los intelectuales

El 7 de febrero dijo Álvaro Uribe en Villavicencio que las Farc tienen un 'frente de intelectuales' que 'defiende a la subversión con el cuentito de la paz', y con esta afirmación salta a la vista una preocupante acusación directa a algunos sectores de la izquierda que aún se atreven a pronunciarse en su oposición al Gobierno; p

ero salta también a la vista una circunstancia, aún más preocupante, que se refiere literalmente a eso, a que el Gobierno asocia a los intelectuales con la subversión, como si necesariamente la intelectualidad estuviera relacionada con lo siniestro y no con la posibilidad de mejorar la estructura del Estado. Debe haber intelectuales a lado y lado, por supuesto, y los hay en la izquierda, sin duda. El problema radica, lamentablemente, en que no hay intelectuales en la derecha que funjan de parte del Gobierno.

Cuán importante sería que los integrantes de la estructura gubernamental colombiana, en todos los niveles, se dejaran aconsejar cuando menos una vez en la vida por la filosofía griega, por ejemplo, y que reflexionaran con Heráclito acerca de que el universo está más allá de lo que perciben los sentidos humanos, y que basen el conocimiento en el pensamiento y en la reflexión. Éste es el factor que define en nuestra sociedad su inconsistente lectura frente a la realidad del mundo: se fundamentan en lo que perciben sus sentidos, pero ni se reflexiona sobre ello, ni se compara con la historia, ni se analiza desde la teoría.

Para nuestro gobierno, el proceso intelectual no tiene ninguna importancia. Bueno sería que se vieran reflejados en la muerte de Sócrates, que marcó para los Estados esa tendencia indeleble de permitir que primen los intereses y los orgullos individuales por encima de los intereses y las necesidades de los mismos Estados. Bueno sería también que conocieran el pensamiento de Platón acerca de los filósofos—reyes, que no nacen, sino que se hacen por un proceso educativo desde el nacimiento, que concluye cuando se alcanza el máximo grado de educación. Los que completan todo el proceso educacional se convierten en filósofos—reyes: gobernantes caracterizados por la sabiduría, cuyas mentes se han desarrollado tanto que son capaces de entender las ideas y, por tanto, toman las decisiones más sabias.

Una vez dijo alguien: 'El poder en manos de la ignorancia es la barbarie', por eso no deja de ser sumamente preocupante que lo único que produzca la música clásica en nuestros gobernantes sea sueño.

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