lunes 04 de diciembre de 2023 - 12:00 AM

Puno Ardila

El nivel “marbeliano” de la discusión

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Columna de
Puno Ardila

«Qué triste es ver tanta calumnia, mentiras, desinformación, odio, violencia. ¡Respeten el voto popular, respeten al pueblo! Déjenlos tener lo que nunca han tenido y jamás tendrán con ustedes. Salud, educación, empleo, oportunidades. ¿Por qué les duele tanto que les demos dignidad?», escribió en sus redes la hija del presidente.

—Ahora sí le entró agua a la cabeza a la que nos regala dignidad —dijo Maurén, atacada de risa, mientras se iba insuflando por el resultado de su máximo esfuerzo mental.

—Yo sé que no tengo su nivel de inteligencia —la interpeló el ilustre profesor Gregorio Montebell—, y tal vez por eso no entiendo bien su mensaje. Por supuesto, es obvio que no trata usted de ser amable con la muchacha, pero su sarcasmo es confuso. Explique, por favor.

—Con mucho gusto le explico, apreciado profesor, a usted y a los suyos. Con esta expresión quiero dejar en claro que me desagrada el gobierno colombiano actual; por eso cuestiono al presidente, a su familia y a todo su mandato; y por eso, con mis comentarios, genero polémica en todo el país. ¿Ahora sí me entendió?

—Ahora entiendo menos. ¿Cree usted que su falacia sirve para ‘cuestionar’? ¿Ataca usted al gobierno que defiende a los suyos, a los de su antiguo barrio, a la gente con la que usted compartió en la escuela, a quienes, a pesar de todo, la siguen y la oyen?

Usted debería entender que la “polémica” que podría desatar encuentra en nuestro país dos ambientes: Uno es el de esa Colombia que se mantiene sumida en el soma de los medios y las redes, que seguramente no harán más que aplaudirle a usted sus bravuconadas, pero, por tanto, tampoco tendrán algo fundamentado para opinar. El otro ambiente es el de buena parte de Colombia, leída y analítica, para quienes estos mensajes suyos no son más que anzuelos para pescar “likes”. Pero sus seguidores no entienden que su objetivo es eso, un “like”, y no buscar beneficios sociales, porque, como usted, tampoco leen. Y si usted no es consciente de lo que dice, imagínese a sus seguidores.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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