lunes 01 de marzo de 2021 - 12:00 AM

El testamento de misiá Vicky

En la medida en que se manejen adecuadamente los signos de puntuación y la estructura de los textos, puede llegar incluso a prescindirse de aquellos, como en textos literarios de, por ejemplo, Gabriel García Márquez y José Saramago.
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Columna de
Puno Ardila

Conversamos con los estudiantes hace poco de la alta importancia de los signos de puntuación, especialmente de la coma, y les traje a colación el famoso “Testamento de don Facundo”, cuyo testamentario no supo cómo resolver, puesto que el texto no tenía signos de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino no a mi suegra tampoco jamás se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es mi deseo yo Facundo Fonseca».

En la medida en que se manejen adecuadamente los signos de puntuación y la estructura de los textos, puede llegar incluso a prescindirse de aquellos, como en textos literarios de, por ejemplo, Gabriel García Márquez y José Saramago. O como un par de poemas sin puntuación de Adrián Dozetas, que aportó uno de mis adelantados estudiantes para ilustrar la conversación, al tiempo que nos soltó un mensaje de Vicky Dávila, digno también de armarle todo un cuento y ponerlo de ejemplo en clases de gramática, como don Facundo.

El texto, que abre con alabanzas por la muerte de un colega, suelta afirmaciones enredadas, que parecen acusaciones por secuestro, sin comas vocativas ni separativas, y con un revuelto desagradable entre tercera y segunda personas, entre tuteo y ustedeo: «Bendito sea Dios, falleció Herbyn Hoyos. Gracias por toda tu lucha Herbyn por los secuestrados. El señor te acoja. Abrazos a su familia».

Una corrección sencilla hubiera servido para que hablara en una sola persona, y no en tres. Quién sabe cuál sería el propósito de misiá Vicky; le daremos el beneficio de la duda.

«Es que escribe muy rápido», dirá alguno de los suyos. «Es que escribe muy mal», diría yo: no tiene presentación esta sarta de errores de una supuesta periodista, cabeza de un medio nacional, en declive, sí, pero que todavía publica textos. Hay que releer antes de publicar.

Teguméntum mensæ. Un saludo muy afectuoso para los chimeros, que celebraron el aniversario de su municipio el 16 de febrero pasado, y se preparan para la celebración del próximo año, cuando Chima llega a tres honrosos siglos. Sería muy grato poder acompañarlos.

$!El testamento de misiá Vicky

El testamento de don Facundo

«Dejo mis bienes a mi sobrino no a mi suegra tampoco jamás se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es mi deseo yo Facundo Fonseca».

Se formó una pelea entre los beneficiarios, y cada uno se llevó copia del texto, para estudiarlo de la mejor manera posible, y buscar una solución al enigma.

Así que el sobrino lo puntuó de esta forma: «Dejo mis bienes a mi sobrino, no a mi suegra, tampoco –jamás– se pagará la cuenta del sastre; nunca –de ningún modo– para los mendigos. Todo lo dicho es mi deseo: Yo, Facundo Fonseca».

La suegra, a su vez, puntuó así: «Dejo mis bienes: a mi sobrino, no; a mi suegra; tampoco –jamás– se pagará la cuenta del sastre; nunca –de ningún modo– para los mendigos.

Todo lo dicho es mi deseo. Yo, Facundo Fonseca».

El sastre, por su parte, insistió en que era así: «Dejo mis bienes: a mi sobrino, no; a mi suegra, tampoco –jamás–. Se pagará la cuenta del sastre. Nunca –de ningún modo– para los mendigos. Todo lo dicho es mi deseo. Yo, Facundo Fonseca».

Y los mendigos, que no eran menos avispados, puntuaron así: «Dejo mis bienes: a mi sobrino, no; a mi suegra, tampoco; jamás se pagará la cuenta del sastre –nunca, de ningún modo–. Para los mendigos, todo. Lo dicho es mi deseo. Yo, Facundo Fonseca».

Textos sin puntuación, de Adrián Dozetas:

“No sé adónde ir”

Ella lloró en la cola del supermercado

me dijo

es que no sé adónde ir

en la ciudad extraño a los grillos

en el campo a los bares.

“Me compraría un clon para ir a tu cumpleaños”

Pierdo horas ensayando disculpas

por no haber asistido a eventos sociales

disculpas que escribo y a veces no envío

podría compilar un libro

lo titularía perdón por mi ser.

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