lunes 23 de mayo de 2022 - 12:00 AM

En la academia, argumentos, no empujones

Por eso la esperanza ha estado siempre en la formación que brindamos a nuestros estudiantes, y soy testigo de las calidades humanas y académicas de quienes hemos visto en estos procesos.
Image
Columna de
Puno Ardila

Poncho Zuleta retrata la postura equivocada que hemos soportado en Colombia frente a la fuerza de las armas y de las agresiones. Ahí están años de trasegar un camino sociocultural equivocado, desde todos los ángulos posibles de este país sin identidad: «Me lo da a las buenas o a las malas»; «Si no es para mí, no es para nadie»; «Se callan o los callamos»...

Para ser franco, uno no espera postura distinta de quienes puedan asociarse con las frases anteriores, porque sencillamente son el resultado de una formación incorrecta; ramas torcidas de árboles robustos que abundan por estos lares. Por eso la esperanza ha estado siempre en la formación que brindamos a nuestros estudiantes, y (porque los conozco y los reconozco desde hace veinte años, cuando tuve la fortuna de ser invitado a formar parte de la UIS) soy testigo de las calidades humanas y académicas de quienes hemos visto en estos procesos.

De acuerdo con lo publicado el sábado 21 en Vanguardia por José Luis Pineda, un “estudiante” de la UIS dijo: «La Universidad con mil y un problemas y el rector nada que da la cara. Si no es así, ¿entonces cuál es la forma?».

Primero: sí hay innumerables problemas, como en todas las instituciones, pero las soluciones no se logran de un plumazo, ni con un bombazo; y un rector no puede transgredir una norma porque le revienten un explosivo en las patas ni porque lo levanten a gritos de una montonera, y mucho menos porque intenten llevárselo a barrigazos.

Segundo: solucionado cualquier problema, aparecerán otros más, muchos más; ¿cuántos gritos y cuántos explosivos hay que tener preparados, entonces?

Tercero: Estamos de acuerdo en que el rector no había dado la cara, por una simple razón, que estaba fuera de la Universidad disfrutando del derecho legal a las vacaciones. Hay que ver si eso de “no dar la cara” funciona también para los encapuchados, o es solo para el rector.

Cuarto: Me niego a creer que quien defiende derechos diga que «si no es así, ¿entonces cuál es la forma?». ¿Qué viene?, ¿ácido a la cara?

Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad