lunes 20 de febrero de 2023 - 12:00 AM

Puno Ardila

Fabulación de la salud

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Columna de
Puno Ardila

¿Han visto que la prensa está desenmascarando al presidente y su gobierno? —preguntó Osquítar con tono triunfalista—; ahora sí los colombianos comienzan a despertar del engaño y a ver el atropello de Petro contra la salud. Punto para la prensa.

La función de la prensa es fiscalizar —señaló el ilustre profesor Gregorio Montebell—; no debe ser hoy antigobiernista en extremo si fue ayer gobiernista en extremo; ni lo uno ni lo otro. Hay que informar la verdad, porque con esto la prensa “oficial” y los políticos opositores están sembrando pánico (favorable para sus propósitos).

—Pues vean ustedes —sentenció el profesor Rafael Alberto Barragán— que los políticos del establecimiento tradicional advierten, horrorizados, que la reforma al sistema de salud propuesta por el gobierno creará un peligroso monopolio estatal que raya en comunismo puro y duro. Afirman, consternados, que lo público es corrupto casi por antonomasia, es decir, por el solo hecho de ser público, cuando la realidad muestra que lo es precisamente porque son ellos quienes han corrompido las instituciones con su inmoralidad y comportamiento doloso.

La reacción al proyecto de marras pretende hacernos creer que la máxima preocupación de los operadores privados son los usuarios, pero es evidente que tales reclamos buscan defender con garras y dientes un negocio fabuloso donde no arriesgan nada y ganan demasiado, incluso si esas ganancias ponen en riesgo la vida de sus afiliados.

Desde el momento en que se supo que habría reforma a la manera como se presta este servicio esencial, convertido en negocio y privilegio, las innumerables tutelas con las que los pacientes obligaban a las EPS a cumplir con sus obligaciones, la quiebra y el cierre de los hospitales públicos, la corrupción rampante de las EPS (recuerden Saludcoop y Solsalud, la del Tuerto Gil, en Santander), la contratación oprobiosa del personal médico y la deuda gigantesca de estas con las IPS quedaron en el olvido, como si de la noche a la mañana hubiesen desaparecido, de un plumazo, las bondades de una sanidad que, de acuerdo con las EPS, es tanto o mejor que la de cualquier país escandinavo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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