lunes 25 de abril de 2022 - 12:00 AM

La estética no fundamenta la democracia


—Pero, cómo es que va a votar por esas personas tan... tan...
—¿Distintas?, ¿pobres?, ¿ricas?, ¿blancas?, ¿negras?...
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Columna de
Puno Ardila

Les cuento que vengo de una cita con el odontólogo —comencé a contar mi anécdota frente a todos, como motivo para reírnos de tanta tensión en nuestro país—; mientras me acostaba en su silla, el hombre me preguntó por quién votaría en las elecciones de mayo. Yo aproveché para soltarle un corto pero sustancioso discurso sobre mi decisión democrática, y, de paso —mientras me vestía con el atuendo de bata y gorro, que obliga ahora en estos lugares, por razones de la asepsia—, le solté un par de propuestas que los dos candidatos, a Presidencia y a Vicepresidencia, podrían muy seguramente echar a andar en caso de resultar ganadores. El hombre, con una sonrisa sospechosa no contestó más que «pues yo voy con aquellos otros», y enseguida ordenó «abra» para que le acomodara la bocaza en la que él trabaja mientras puede hablar y opinar sin que uno tenga oportunidad alguna de revirar ni contradecir. «Qué bruto soy —le dije mientras me resignaba a mi suerte—; ahora que lo veo con esa fresa silbándole en la mano, comprendo que, en vez de decir lo que dije, debí haberle preguntado primero por quién le sirve que vote, y cuando me suelte del tormento, ahí sí le contesto de verdad».

Mientras todos reían por la anécdota, Osquítar me clavó su mirada, y en ella se asomaba una sombría conjunción de sensaciones que pugnaban por salir; tal vez todos los sentimientos que puede contener la ira: indignación, enojo, deseo de venganza, saña y encono. Me miró con sus ojos profundos y oscuros hasta que las carcajadas cesaron y entonces escupió lo que ya decía con su rostro:

—¡No puedo creer que vaya usted a votar por esa gente!

—¿Por qué? —dijo en seguida el ilustre profesor Gregorio Montebell—. Precisamente, a eso se refiere este derecho.

—Pero, cómo es que va a votar por esas personas tan... tan...

—¿Distintas?, ¿pobres?, ¿ricas?, ¿blancas?, ¿negras?...

—Tan feas —concluyó Osquítar.

—No se alarmen —dijo Montebell para sosegarnos—; lo que dice Osquítar resume el fundamento político del pueblo colombiano en nuestra débil democracia.

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