lunes 05 de abril de 2021 - 12:00 AM

Las deudas con Judas

esos tantos hechos abominables que hemos visto a lo largo de la historia de la humanidad han sido inventos de los hombres, no de Judas, y menos de Cristo.
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Columna de
Puno Ardila

Dijo Aura Lucía Mera en El Espectador que tiene mucho que agradecer a Judas, y estoy de acuerdo con el mensaje central de la columnista, pero no en otras arandelas que contiene el texto. Dice ella que «Sin ese beso delator no hubiera existido crucifixión, ni muerte, ni resurrección, ni cristianismo, ni luteranismo, ni catolicismo ni nada.

»Sin Judas, el mensaje de amor, de igualdad, de perdón, ese legado de Jesús, no hubiera trascendido ni marcado toda la historia de la humanidad en dos: Antes de Cristo/Después de Cristo. No tendríamos Vaticano, ni papa, ni iglesias, ni santos ni pecadores. No hubieran existido las cruzadas, no existiría la Semana Santa».

El acuerdo entre Jesús y Judas exigía sendos sacrificios enormes; uno, someterse a un tormento físico descomunal, el otro, convertirse en la imagen sempiterna del traidor. Jesús se convertiría en la figura central de una religión que venía a reemplazar dictados tiránicos y misóginos por unos principios humanistas, racionales e igualitarios; y Judas puso el cuero para que la humanidad lo odiara por los siglos de los siglos. Y los dos, Jesús y Judas, se pusieron de acuerdo para ofrecerse en sacrificio.

Bien hasta ahí; y es por Judas que se conoce ese mensaje de amor que propuso Jesús. Pero en lo que no estoy de acuerdo —y que, por cierto, no debe culparse de ello al Iscariote— es que por Judas existen el Vaticano, el papa, las iglesias y su enorme poder, y las cruzadas y la Inquisición, y toda la barbarie que han cometido los hombres en la tierra, anteponiendo el nombre de Jesús. Esos actos terribles contra los semejantes no se los inventó Jesús, ni los secundó Judas; esos tantos hechos abominables que hemos visto a lo largo de la historia de la humanidad han sido inventos de los hombres, no de Judas, y menos de Cristo.

Ojalá la humanidad viviera de verdad en la armonía planteada en la palabra de Jesucristo, pero lo que hacen es cometer pecados y crímenes en su nombre. En realidad, convirtieron la palabra de Jesús, precisamente, en religiones tiránicas y misóginas.

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