lunes 27 de enero de 2020 - 12:00 AM

Lebrija: del turismo a la basura

Tiene el reto, señor alcalde de Lebrija, Luis Carlos Ayala Rueda. En sus manos está la decisión final: si acepta este desastre o pasa a la historia como el defensor del municipio.
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Columna de
Puno Ardila

Es inminente que el remplazo del Carrasco será en Lebrija —le dije aterrado al profesor Montebell—; con esa decisión se daña toda esa zona”.

—Ya se sabía —respondió el sabio profesor mirándome por encima del periódico—; esas decisiones parecen pensadas con las patas, pero no; también tienen sus motivos de análisis. De hecho, hay tres componentes para reflexionar sobre esa torpeza —continuó Gregorio Montebell:

—El primero es que no cabe en cabeza alguna que solo a unos cuantos kilómetros del Topocoro (la esperanza turística, y, por tanto, social y económica de la zona) vayan a montar un basurero de dimensiones apocalípticas. Solo a los brutos se les ocurre revolverle moscas y malos olores al protocolo de la visita: “Pueden apreciar desde este majestuoso espejo de agua, queridos turistas, la grandeza del Cerro la Aurora, allá, a la izquierda de la chulamenta”.

—Pero viene por ahí mismo el segundo componente: en estas veredas el compromiso ambiental ha sido ninguno; desde el casco municipal, que tiene de letrina la corriente de agua, que da la bienvenida con olores nauseabundos. Allí, en las veredas que serán afectadas por el basurero, no solo matan cualquier animal en sangrientas e infames cacerías y talan los bosques para inventarse cultivos improductivos, sino que botan y queman las basuras en los alrededores de las viviendas y las arrojan alrededor de los nacimientos de agua. Entonces, en caso de que haya algún reclamo, como “¡No permitiremos que conviertan el sector en un basurero!”, la respuesta contundente de los responsables de esta decisión maldita será que el basurero ya existe, solo que se le dará una ubicación específica.

—Y, entonces, por ahí también, viene el tercer componente, la ubicación específica, cuya reflexión convierto en preguntas: ¿Quiénes están detrás de este desastre? ¿Quién es el dueño del terreno que costará una fortuna? ¿A quiénes beneficia esta decisión? Averígüelo, Vargas.

Tiene el reto, señor alcalde de Lebrija, Luis Carlos Ayala Rueda. En sus manos está la decisión final: si acepta este desastre o pasa a la historia como el defensor del municipio. Si se opone con uñas y dientes, lo apoyaremos.

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