lunes 07 de junio de 2021 - 12:00 AM

Más desatinos en el gabinete ministerial

Y la información oficial de Mincultura resalta que ella patrocinó actividades culturales. Es como si el gerente de Cartón de Colombia pudiera ser ministro por haber patrocinado por años el Mono Núñez.
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Columna de
Puno Ardila

Dijo la semana pasada un ilustre y admirable académico que «la vida es esa mezcla de alegrías y tristezas. Hoy nos anuncian que han nombrado un nuevo ministro de Ciencia. La anterior ministra no era, precisamente, lo que uno hubiera querido. No tenía una trayectoria que pudiera ser respetada. Pero a quien acaban de nombrar me deja una terrible desazón...».

El nombre del nuevo ministro le sonaba, y, efectivamente, encontró que la única aparición del ministro en el mundo académico fue en un escándalo por plagio (https://www.plagios.org/denuncias-de-plagio-y-malas-practicas-en-la-universidad-de-la-costa-colombia/). Es el nuevo encargado de dirigir lo científico de este país.

En el Ministerio de Cultura la cosa es la misma, pero distinta. Es distinta porque la hoja de vida de la nueva ministra, Angélica María Mayolo Obregón, es verdaderamente brillante, a pesar de su corta edad. Ella es abogada, con maestría en Derecho Internacional y especialista en Derecho Administrativo.

Y es la misma, porque su perfil no corresponde al cargo. Así de simple. Ella es abogada, y tiene una gran cantidad de méritos en esa línea; pero su hoja de vida no incluye trabajo cultural. La nueva ministra de cultura sabrá hablar inglés; pero, ¿sabrá alguna de las lenguas indígenas? Ni siquiera podrá igualar a la Malinche, que aprendió la lengua del invasor, pero sí hablaba las lenguas aborígenes. ¿Será que la nueva ministra sabe algo fundamental acerca de la cultura? ¿Conocerá la definición de la palabra? (Seguramente habrá memorizado ya alguna definición, como sus antecesores). ¿Sabrá cómo se define la identidad de los pueblos? Quién sabe si tendrá claro que los colombianos no tienen una identidad definida.

Como que parece que, en vez de venir de una vez por todas a trabajar en una verdadera política cultural, trae la intención de echar a andar el cuento ese de la “economía naranja”, que como que no es más que sacarle el jugo a lo que hacen los demás. Qué mal.

Y la información oficial de Mincultura resalta que ella patrocinó actividades culturales. Es como si el gerente de Cartón de Colombia pudiera ser ministro por haber patrocinado por años el Mono Núñez.

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