lunes 17 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Pelea de comadres

A ellos no les importa enfrentar un bochorno, cuando se sabe que en Colombia el Alzheimer les permitirá continuar como si nada a la vuelta de unos meses.
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Columna de
Puno Ardila

La discusión de estos días, que involucró hasta a Juan Gossaín y a nuestra paisana Ángela Patricia Janiot, acerca del comportamiento de dos “periodistas” famosos, ha mantenido bastante ocupada la atención nacional.

Algunos se van con ella —muy a su pesar, y casi todos antigobiernistas—; con él, otros —imagínense quiénes—, y otros, una tercera posición, que cuestiona el papel de estos personajes y lanzan pedradas fuertes contra la profesión que ejercen: ella, por representar un medio —aunque en decadencia lamentable, por culpa de personas como ella y por los propietarios que las contratan—, y el otro, por ser —supuestamente— la voz oficial del tal gobierno. En este tercer grupo están, entre otros, Gossaín y Janiot.

Como bien dice la sabiduría popular que “en peleas de comadres se conocen las verdades”, este caso pareciera no ser la excepción. En el mundo de la política nacional es usual ver a los caciques dándose lengua, “de pretil a pretil”, como dijo Sánchez Juliao, y cantándose un montón de verdades incendiarias, que más temprano que tarde son extinguidas con ministerios y embajadas; y los que se arrean la madre en la plaza terminan de pipí cogido en alianzas que tienen al final al mismo paganini de siempre: el pueblo. Ejemplos recientes: Pastrana contra el innombrable y viceversa; Gaviria contra el mismo que no nombré, y así... ¿Y qué hay después de toda la insultadera y la acusadera?: todos ellos montados en la misma mula pagana.

Yo me quedaría en ese tercer grupo, si no fuera porque los dos personajes de la pelea transmitida en vivo son de los mismos; pertenecen al mismo equipo; son del mismo bando; de la misma nómina. A ellos no les importa enfrentar un bochorno, cuando se sabe que en Colombia el Alzheimer les permitirá continuar como si nada a la vuelta de unos meses. Y, mientras tanto, el Duque hace el cajón para que termine de regresar la guerra; asesinan líderes diariamente; el innombrable busca escondederos por los señalamientos nacionales e internacionales; el magistrado que lleva el caso del innombrable recibe visitas armadas con maletas de dinero... Y así...

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