lunes 08 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Rectificación a Coopcentral

Como respuesta al extenso texto de Jorge Andrés López, y a la luz del Diccionario de la Real Academia Española, me permito rectificar lo siguiente:

1.‘Rectificar’ también es contradecir, además de corregir las imperfecciones. 2.‘Rata’, además de lo que sabemos, quiere decir ‘despreciable’, y si usted lee con cuidado, verá que no se habla directamente de ustedes. 3.'Flojo o abierto de piernas' es igual a pusilánime. Lamento que usted lo haya tomado por el lado sexual; yo no. 4. ‘Atracos’ se refiere, como es su acepción, a la sacadera injusta de dinero, y aunque el texto no habla expresamente de Coopcentral, tiene razón usted en que el término es excesivo: me retracto de esta afirmación porque no puede acusarse a alguien por una acción respaldada por el Gobierno. 5.No habló usted del ejemplo que puse del ahorrador. Para nosotros, los ciudadanos ‘ordinarios’, ‘ligeros’ e ‘ignorantes’, el informe más claro de ustedes es perder 550 mil pesos cuando va a retirar su dinero de una cuenta en San Gil. ¿Qué explicación legal y justa tiene frente a eso? Por otra parte, y ya para cerrar lo de las citas, lo escrito en el ‘teguméntum’ está por fuera del texto. Pido disculpas por la urticaria, pero no era con ustedes.

En su carta hay muchas palabras que no encontré en el diccionario. De todos modos: 1.Lo felicito porque es usted alguien ‘extraordinario’; supongo que ‘ordinarios’ somos todos sus 'cuentahabientes'. 2.Si soy ‘ligero’, sin importancia, ¿para qué se contradice al expresar su ira de esta manera? ('Al bagazo…). 3.Sobre lo de ‘ignorante’, le recuerdo que usted todavía no está enterado de la verdad del caso que cité.

Por último, es verdad que falta información, especialmente de aquella favorable para ustedes. La recibí amablemente de Coomuldesa, y los felicito, a ellos y a ustedes, por los beneficios brindados a la comunidad. Pero, por si usted tampoco lo sabe, la función de alguien como yo no se refiere a exaltar el cumplimiento del deber, sino a exponer las fallas de instituciones que, como la dirigida por usted, han recibido la confianza del pueblo colombiano.

Aprovecho este espacio para invitar a quienes se hayan sentido afectados por acciones que talvez usted desconozca, y que cuenten su caso en el correo electrónico de esta columna. Yo lo remitiré inmediatamente a usted, en aras de la buena imagen de su institución; y, en aras de mi papel en la sociedad, estaré pendiente de los errores que cometen quienes afectan a la comunidad, y a veces se niegan a aceptarlo.

 

 

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