lunes 18 de abril de 2022 - 12:00 AM

Reflexiones de Semana Santa

Aunque hay muchas tradiciones (generalmente, sin asidero en la realidad), lo que se haga con respeto por los demás no tiene por qué ser pecado, como, incluso, dudar de ciertas afirmaciones de la Iglesia.
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Columna de
Puno Ardila

¿Usted sabe en cuál día de la Semana Santa no debe interpretarse música porque es pecado? — le pregunté al ilustre profesor Gregorio Montebell, con sincero interés por la respuesta, porque estaba convencido de que es el Viernes Santo, pero alguien dijo que es el Jueves.

—De acuerdo con la tradición cristiana, el Jueves Santo se conmemora el último encuentro de los apóstoles con Jesús, con momentos agradables que terminaron en una generosa cena; en cambio, el Viernes, desde muy tempranas horas de la madrugada, se silencian los creyentes y se recogen más reflexión, por respeto a los martirios y a la crucifixión del Nazareno. Pero, respecto a su pregunta, eso depende — continuó risueño el profesor—, porque, si es algún intérprete de “reguetón”, es pecado que cante cualquier día de la Semana Santa, o cualquier día del año, o cualquier día de cualquiera de sus reencarnaciones. En cambio, si se trata de interpretar buena música, ningún día es pecado. ¿Quién le dijo eso?

—Fue un amigo cercano, criado en todas aquellas tradiciones recientes, que hablaban de no bañarse, ni leer, ni cantar, ni nada, porque se puede uno convertir en pescado, o quedar ciego, o quedar mudo...

—Pues eso de no bañarse y de no leer, supongo que es por sacarle el quite a hábitos tan saludables para el cuerpo y para el espíritu; pero, le repito, lo de no cantar sí debe ser por tener momentos de descanso frente a aulladores fastidiosos, que por todos lados hay. Aunque hay muchas tradiciones (generalmente, sin asidero en la realidad), lo que se haga con respeto por los demás no tiene por qué ser pecado, como, incluso, dudar de ciertas afirmaciones de la Iglesia, como hizo Andreas Faber-Kaiser, cuyos estudios podrían probar la muerte de Jesús de Nazareth en Cachemira; pero El Vaticano no le concedió el permiso para la exhumación.

—¡Sería la demostración de que Jesús sí existió!

—Sí, pero también sería la prueba de un Jesús humano, no resucitado ni ascendido, que derrumbaría mitos y “misterios”. Seguramente convocaría prosélitos, pero golpearía muy duro a la Iglesia, y eso no le conviene.

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