lunes 23 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Regalitos de Navidad

Con el logro de la doble instancia, todos los delincuentes dedicados a la política podrán volver a sus curules, que serán compradas nuevamente a cincuenta y cien mil pesos por voto, y eso al pueblo le encanta
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Columna de
Puno Ardila

No hay que ser desagradecidos en la vida, y menos con este gobierno que nos traerá tantos beneficios”, dijo alguien en una sala de espera hace un año. La semana pasada volví a encontrarlo allí, enojado porque este gobierno está atentando contra su pensión, y que la reforma tributaria, que no tenía reversa (y así fue), era también un atentado contra el pueblo colombiano.

“Y yo que confiaba tanto en este presidente...”, concluyó. Le respondí que este fue el gobierno que eligieron personas como él, y su respuesta tajante fue que “nadie hubiera pensado que se fuera a portar tan mal”.

Como dijimos, se les había advertido, pero no hicieron caso. Es que la gente anda más encarnizada con “acabar con el comunismo” (que no existe en este país) y con “demostrar que la izquierda es la que tiene acabada a Colombia”, cuando jamás la izquierda ha estado en el gobierno, que en reflexionar antes de votar, y evitar vender su voto por unos granos de lentejas.

“Eso, hay que estar agradecidos con este gobierno —dijo en tono de burla el profesor Montebell cuando le conté de mi encuentro con aquel pensionado—; mire que en estos días nos está haciendo llegar oro, incienso y mirra, como símbolos de su gran amor por el pueblo. Vea usted que la reforma tributaria ya le prosperó, y de aquí en adelante los poderosos de este país tendrán nueve billones anuales de premio. Con el logro de la doble instancia, todos los delincuentes dedicados a la política podrán volver a sus curules, que serán compradas nuevamente a cincuenta y cien mil pesos por voto, y eso al pueblo le encanta”.

“Además —continuó Montebell—, se nos han regalado detallitos interesantes, como la verdad que comienza a destaparse con las fosas comunes, pero que difícilmente alcanzarán los nombres de los peces gordos; o como la manipulación descarada de la información en manos del chupamedias Hassan Nassar. Y habrá muchos regalitos de aquí en adelante, de modo que sea agradecido y cómprese un tarro de vaselina, para que le quepan en donde sea que vaya a acomodarlos”.

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