lunes 02 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Un video de dos años largos

Como en Sábados Felices, “¿parece que como que nos tumbaron?”
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Columna de
Puno Ardila

Le llegó el momento a una nueva generación para pasar la página de la vieja política; para demostrar que se puede hacer política con decencia; que se puede hacer política con principios, con ideas y con propuestas [...] yo no tengo acuerdos burocráticos con nadie...”, dijo el candidato Iván Duque.

–¡Mentira! – gritó Harold Martínez, un discapacitado presente en la reunión, y lo cuestionó por la corrupción que se veía venir y porque sería él quien traería una dictadura, por la sumatoria de poderes que haría como presidente, y que acabaría con el proceso de paz.

“Convocar una enorme coalición no es ser corrupto –contestó el candidato Duque–, y no hay acuerdos de puestos con nadie, y voy a gobernar a Colombia con una agenda muy clara, de lucha contra la corrupción, desde el primer día de gobierno [...] una de las primeras cosas que vamos a hacer es que le vamos a quitar a los políticos el control de las entidades del Estado, para que le respondan al pueblo... [aplausos y vítores]”.

Planteó el señor candidato la “extinción de dominio exprés” para quitarle a los corruptos hasta el último peso de su patrimonio y que resarzan a la sociedad por los daños causados.

Que aumentaría las penas para la corrupción, “y vamos a sacar en el Congreso los presupuestos con cero mermelada; ni un peso ni un nombramiento a cambio de un voto para que vuelva [sic] la honorabilidad en el ejercicio de la política”.

Que trabajaría por los reinsertados, para lograr la efectividad del proceso de paz; “que a las zonas afectadas por la violencia siga llegando la inversión pública para que salgan también de esa tragedia. Yo me solidarizo con las víctimas –concluyó– y todas las modificaciones que se hagan serán para garantizar verdad, justicia, reparación y no repetición”.

Como en Sábados Felices, “¿parece que como que nos tumbaron?”.

Mensæ tegumentum. Horacio Serpa siempre fue buena alternativa en las elecciones que perdió, pero “el que mucho escoge, a lo peor se va”. Donde se encuentre, estará tranquilo porque alcanzó a recibir la aceptación social de su inocencia.

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