martes 21 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Y... ¿dónde está el policía? (parte 8 ½)

Los agentes viales y los de tránsito sí existen en este país, por montones —repuso—; lo que pasa es que están escondidos y usted no los ve.
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Columna de
Puno Ardila

Todos sabemos que el Gobierno ve solamente con buenos ojos el accionar de los policías, sin reproches ni regaños; y únicamente hay para ellos felicitaciones, reconocimientos y ascensos. Y hay entre ellos quienes se los merecen, ¡por supuesto!; pero toda Colombia sabe que hay muchas fallas, que posiblemente no serán corregidas ni a corto ni a mediano plazo. Lo único que se ha cambiado es el color del uniforme.

Pero este es un tema muy enredado, que no trataremos hoy. La única pretensión de este texto es contestar a una pregunta de una amable lectora, envuelta en tres situaciones de tránsito, que hubieran podido resolverse con la presencia de agentes (de Policía Vial o de Tránsito), pero resulta que nunca aparecieron. Ella quiere saber en dónde están los agentes, dado el enredo de tránsito en que anda todo el país. La pregunta se la pasamos al ilustre profesor Gregorio Montebell.

Los agentes viales y los de tránsito sí existen en este país, por montones —repuso—; lo que pasa es que están escondidos y usted no los ve. Por ejemplo, su estrategia en las carreteras es esconderse para sacarle el jugo a la doble línea, un recurso económico que la Institución una vez les regaló (recuerden esa grabación en que se oye al superior ofreciéndoles el montón de kilómetros de carretera con la doble línea: «Es un cajero automático», les dijo). De modo que los agentes se ubican estratégicamente en donde saben que los conductores adelantarán a otro vehículo (o intentarán adelantarlo, que por el intento también hay que pagar), y enseguida les caen como aves de carroña.

El pataleo es imposible. Si no hay dinero, se da al viajero la oportunidad del citatorio, pero en esa jurisdicción. Si asiste, con argumentos y pruebas, lo ponen a esperar hasta que se canse, y le proponen otra cita, hasta que se canse y pague. Y esto se lo advierten en la carretera, para que suelte uno o dos billetes grandes, en vez de tener que pagar, de todos modos, y una suma mucho mayor, además de los viajes y el desgaste.

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