jueves 26 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

30 años después...

Los centros del poder en todos los ámbitos nacionales siguen aliándose con lo más sucio, pútrido y delincuencial de esta sociedad. Sólo les importa el poder, por el poder...
Escuchar este artículo

Hace poco más de un mes el país recordó con suficiente ilustración los 30 años del magnicidio del líder liberal Luis Carlos Galán Sarmiento, crimen ejecutado por la mafia narcotraficante que tenía sometida la República a sus designios viles y perversos. Ese 1989 fue un año de “sangre y lágrimas”, como bien lo puntualizó el artículo central de ‘El Tiempo’ al referirse a esta tragedia, la cual se constituyó en un drama de dolor colectivo o “golpe de gracia”, en donde ya nada podía ser peor.

Por esa época vivimos anegados en una sangría demente e incontrolable. Otras masacres y atentados enlutaron a toda la comunidad, mostrando hasta dónde los tentáculos y capacidad destructiva de los bandidos podía abarcar. Para remediar ese caos, el gobierno de César Gaviria Trujillo quiso reivindicar las ideas de Galán promoviendo una Asamblea Nacional Constituyente, apoyando la séptima papeleta, lo cual derivó en la Constitución Política de 1991, con el ánimo de dar un “timonazo” a nuestra democracia, hacerle frente al crimen organizado y al parecer atender las tesis y convicciones del prohombre inmolado.

Reflexionemos en estos momentos sobre algunas de sus más célebres frases: “A los hombres se les puede eliminar, pero a las ideas no... No hay democracia si no se entiende la nación como una misión colectiva, un compromiso de todos... No voy a dejar de denunciar la injerencia de la mafia en la política... A mí no me van a conocer como a un cobarde... Yo decidí que los problemas hay que enfrentarlos con valentía”.

Agreguemos lo dicho por el escritor Gabriel García Márquez después de la muerte de Luis Carlos Galán, al calificarla como el error más grande de los narcos: “Con hechos como este harán de Colombia un país abominable en donde ustedes mismos no podrán vivir, ni sus hijos ni sus nietos”.

¿Esos postulados y mensajes se han cumplido? No lo creo. Hoy, ello se ha olvidado y mancillado.

Los centros del poder en todos los ámbitos nacionales siguen aliándose con lo más sucio, pútrido y delincuencial de esta sociedad. Sólo les importa el poder, por el poder, y nada más...

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad