jueves 27 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Acorralados

Las imágenes que hace algunos días transmitió la televisión sobre la violenta agresión de los indígenas emberas contra los policías permiten concluir que la fuerza pública no solo está disminuida sino desalentada. Se advierte una pasividad y casi un temor de sus miembros para actuar, producto de los diferentes mensajes y exigencias del alto gobierno sobre la necesidad de evitar medidas de fuerza y reemplazarlas por el diálogo y la contención. Pero uno se pregunta ante ese vulgar escenario, cual diálogo puede haber ante una turba de vándalos envalentonados con el argumento de que ya estamos en el proceso de la paz total. Faltan palabras para calificar el vergonzoso espectáculo de unos patrulleros que intervinieron en esa gresca y que les tocó casi dejarse maltratar no solo de palabra sino de obra.

Se ven tirados en el suelo y grupos de individuos golpeándolos con todo tipo de elementos contundentes. Creo que en estas condiciones los policías deben sentirse acorralados no solo por el gobierno sino también por los delincuentes. Ni hablar de la posibilidad de que el ESMAD ejerza sus facultades como corresponde porque ya le tienen su reemplazo: la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden. Una fuerza de choque necesaria para enfrentar los desmanes que se suceden por lo general en esas manifestaciones de protesta, ya no podrá volver a actuar.

A lo anterior agreguemos que es muy válida la preocupación que una inmensa mayoría de ciudadanos tenemos frente a la Policía Nacional, y es que este organismo de crucial importancia para la democracia, so pretexto de ser transformado como lo ha pensado este gobierno, pueda perder parte de sus vitales funciones y convertirse en un cuerpo civil adscrito a algún ministerio diferente al de Defensa donde su tarea debidamente establecida en la Constitución Política, olvide que ellos están no solo para la prevención sino para la acción y defensa de las personas. Si a lo anterior le sumamos que también le recortaron el presupuesto, resulta muy difícil exigirles una labor eficiente y de garantías frente al conglomerado social.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad