jueves 28 de mayo de 2020 - 12:00 AM

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La libertad se ha convertido en libertinaje. Un completo recreo que atenta contra el resto del colectivo que sí ha asumido con seriedad esas disciplinas públicas.
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A propósito de la decisión gubernamental que se identifica con el título de esta columna, recordemos que el príncipe Otto de Bismarck, Canciller del imperio, Ministro del Rey de Prusia Guillermo I, uno de los fundadores de la Unidad Alemana anotaba que “...la libertad es un lujo que no todos pueden permitirse...”. Libertad significa responsabilidad, y por eso le tienen tanto miedo la mayoría de los hombres. Agreguemos algo más a lo que hemos vivido desde siempre en estos países: las llamadas sociedades del Tercer Mundo o en vías de desarrollo -bastante lejano en estas circunstancias- son proclives al desorden e indisciplina. Sus gentes en buena parte patrocinan el desconocimiento del poder legítimo en cualquier área donde se busque ejercer la autoridad. Es más, fácil comprobar que a un número significativo de individuos se les nota el gusto de sentirse involucrados en todos los desmanes y desacatos.

Estas reflexiones tienen que ver con la reapertura paulatina de algunos sectores de la economía, iniciada hace unas semanas por el gobierno en coordinación con gobernadores y alcaldes, cuyo fin es evitar que el país se siga arruinando y el desastre y hambruna sean peores. Sin embargo, por las imágenes e informes que observamos, esta iniciativa ha deslucido, agravado y desconcertado a la mayoría de quienes seguimos en confinamiento domiciliario. La frescura e irresponsabilidad de varios sectores de la economía ejerciendo su actividad sin elementos de seguridad, cero distanciamiento, piratería, mototaxismo, ventas callejeras sin control, abruma. La libertad se ha convertido en libertinaje. Un completo recreo que atenta contra el resto del colectivo que sí ha asumido con seriedad esas disciplinas públicas.

En Suecia y Nueva Zelanda, países que nos llevan amplio margen en cultura y formación social, se optó por un esquema de control sanitario diferente: el gobierno determinó que la vida cotidiana continuara pero alertando sobre los riesgos, entregando la responsabilidad en el cuidado de la salud a sus nacionales. La OMS ha felicitado esos modelos que apuntan a la inmunidad del rebaño. Los expertos, investigadores y analistas epidemiólogos tienen la última palabra en este tema.

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