jueves 12 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Celda y condena

¿será que algunos de estos delincuentes han pensado alguna vez en el daño que han hecho y siguen haciendo en las regiones donde desarrollan sus actividades ilícitas? No lo creo

De acuerdo con lo descrito en El Tiempo del domingo pasado, la celda donde está recluido el narcotraficante Otoniel en la ciudad de Nueva York tiene estas características: los muros están blindados. El calabozo no tiene ventanas. Solo una cama y letrina. Por una rejilla le pasan los alimentos y por allí mismo debe sacar las manos para que lo esposen y, después, le pongan los grilletes para moverlo a diligencias judiciales... Queda en el ultimo piso del edificio. Ahí está en confinamiento solitario. Las luces están encendidas las veintitrés horas y solo puede hablar con los guardianes si tiene una emergencia. Se trata del Centro Correccional Metropolitano en Brooklyn.

Los que allí ingresan son valorados como psicopatas peligrosos y obligados a permanecer en sus celdas incomunicados y encadenados de pies y manos. Solo gozan de una hora al aire libre, duermen sobre una loza de cemento, no pueden ver a su familia, ni hablar por teléfono, etc. Es una de las prisiones más seguras el sistema carcelario americano. Acá en Colombia deberían existir varias de esas prisiones para criminales de la talla de Dairo Antonio Uzuga David, alias Otoniel. Quizás en esas condiciones le serviría de mensaje a otros bandidos de su talla para que no sigan delinquiendo y corrompiendo a la sociedad. Lo que ocurre en nuestra sociedad es que no faltarían los abogados que intercedieran por estos asesinos y los que heredaron su mando en el clan del golfo para sostener que se le están violando sus derechos fundamentales ¿será que algunos de estos delincuentes han pensado alguna vez en el daño que han hecho y siguen haciendo en las regiones donde desarrollan sus actividades ilícitas? No lo creo.

Estos bandidos son fascinerosos de alta peligrosidad, enemigos de la sociedad, que con su proceder han llenado de sangre y luto las comunidades a las que han pertenecido, envenenando a la juventud y corrompiendo las costumbres de los pueblos. A sabiendas de lo que les espera al tal Siopas, Chiquitomalo y Gonzalito, ¿será que por un momento no han pensado en dejar aparte su actuar criminal y entregarse a las autoridades?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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