jueves 11 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Compromiso con la paz

Se torna necesario y oportuno volver sobre este tema por la poderosa razón de que no es sólo un anhelo particular sino una prioridad colectiva, quizás la más importante y necesaria, tanto que los ciudadanos hemos llegado a consolarnos pensando que si el nuevo Gobierno, en asocio obviamente con otras fuerzas representativas de la sociedad sentaran las bases de un acuerdo serio, transparente, creíble y cumplible daríamos un visto bueno a su gestión. Sin paz no hay progreso ni justicia social posibles.

Lo que se derivaría de beneficio para el país ha sido cuantificado por analistas respetables, así como también por la banca extranjera y los que manejan los índices de crecimiento: el desarrollo nacional no lo pararía nada, ni nadie. En este esfuerzo todos los compromisarios deben obrar con honestidad y pulcritud. Ellos representan la Nación y han sido delegados de la sociedad para buscar una solución al conflicto. Ahora bien, hay que manejar este anhelo con prudencia y paciencia porque cuando se transita este camino aparecen de improviso algunos que en voz baja, lo único que pretenden es fortalecerse para someter a los demás.

Sucede que la violencia se ha ensañado contra nosotros desde hace mucho tiempo, pero no encontramos remedio al mal. Algunos calculan que entre el siglo pasado y este han transcurrido más de 60 años de muerte, ruina y desolación que no ha cesado hasta el día de hoy. Por la paz han luchado muchos dirigentes de este país pero se han encontrado con un muro de intereses equívocos y malsanos que no han permitido que la paz sea un logro de esta República. Recordemos entonces como de antaño líderes como Jorge Eliécer Gaitán se la jugaron por la paz, y un emblema de ello fue la manifestación del silencio de febrero de 1948 convocada para protestar contra la intolerancia. Frente a estos ciudadanos pronunció su oración de paz, matizando ejemplarmente ese rito democrático. Desde ese tiempo también estábamos enfrentados y el gran caudillo nos envió un mensaje de acercamiento y cuestionó las realidades sociales de esa época que son las que se pretenden mejorar en este gobierno.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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