jueves 11 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Compromisos del poder

La baja formación cultural de estas sociedades que hacen parte de todo Latinoamérica es una ventaja muy importante para los detentadores del poder. Resulta cómodo y útil para sus logros mantener a estos electores atados a la ignorancia.
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Las sociedades son sacudidas a menudo con escándalos que comprometen directa o indirectamente a sus gobernantes, por la elemental razón de que ellos no llegaron al poder solos ni pueden gobernar sin contar con quienes de una u otra forma los ayudaron a elegir.

En estas circunstancias, precisamente, nace la burocracia y demás prebendas públicas.

Por lo general con anterioridad al hecho propio de asumirse el mandato, existen acuerdos con los grandes barones electorales que no pueden soslayarse o eludirse, cualquiera sea la agrupación o coalición política que los haya promovido.

Así va a acontecer en las próximas elecciones (presidenciales y legislativas), como es la costumbre en este país.

Quedarán hipotecados tanto el gobierno (nacional) como el congreso (de la República).

¿Qué ocurre entonces más adelante?. Por múltiples razones que van desde aquellas que se identifican con los que encarnan la oposición, hasta los que no están conformes con lo que les correspondió en el reparto de poder – compromisos propios de regímenes o sistemas políticos corruptos – estos deciden convertirse en hábiles investigadores que descubren irregularidades y componendas surgidas en el seno de todo el proceso político que remató su tarea con una elección o nombramiento político.

Lo contradictorio y extraño para un país es constatar que algunos de ellos fueron parte de ese esquema que hoy denuncian.

En muchos casos, las quejas y denuncias anotadas van a parar a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, donde dormirán el sueño de los justos o de manera vulgar son archivadas.

Este es el cuadro patético rutinario que tienen que soportar comunidades ignoradas e ignorantes, sojuzgadas o sometidas a quienes se utiliza solo para solicitar su voto en los procesos ordinarios de rigor.

De todos modos no hay que extrañarse porque estos episodios se presenten con frecuencia.

Estos hechos son el distractor que utiliza la clase dirigente para entretener al pueblo que solo puede mirar y comprobar que sigue equivocándose con sus gobernantes.

La baja formación cultural de estas sociedades que hacen parte de todo el continente latinoamericano es una ventaja muy importante para los detentadores del poder.

Resulta cómodo y útil para sus logros mantener a estos electores atados a la ignorancia.

La historia se repetirá próximamente en Colombia.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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