jueves 14 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Continúa el desastre

Cuando todos nos enteramos de la manera despiadada y criminal como se ataca con alevosía el medio ambiente en todo el país, surgen las preguntas más elementales: ¿Las Corporaciones Ambientales sí están cumpliendo a cabalidad con sus deberes y obligaciones? ¿A nivel regional, los gobernadores y alcaldes tienen entre sus prioridades la defensa de lo ecológico? ¿El Ministerio del Medio Ambiente qué rol está jugando en esta orgía de minería ilegal, deforestación incontrolable, desvíos de afluentes, quebradas y ríos, desecación de humedales, tráfico de fauna y flora, etc, un sinfín de delitos cometidos por grandes terratenientes y agricultores o grupos criminales claramente identificados, sin condena que se conozca? Es una situación indignante que involucra a todas esas autoridades que por los pobres o nulos resultados, deberían ser reestructuradas o desaparecer de lo que llaman la institucionalidad.

Para sólo señalar dos recientes casos de desastres naturales, les reseño a continuación los que pueden encontrarse en las páginas web www.seguimiento.co, www.canal1.com.co y www.elinformador.com.co que informan de lo ocurrido en la Ciénaga Grande de Santa Marta y el arrasamiento de bosques y selva en el Bajo Cauca por cuenta de bandidos depredadores dedicados al saqueo de oro en esa zona, otrora un paraíso natural. Al examinarse ambas circunstancias, leyendo con detenimiento lo allí consignado, se eriza la piel, se crispan los nervios y es inevitable una sensación de rabia en el corazón -como escribió en su oportunidad Ingrid Betancur- al constatar cómo no sólo son delincuentes de profesión los que están acabando con la naturaleza y la vida de los colombianos “por unos dólares más” en esos lugares privilegiados, sino también individuos o personajes muy poderosos que hacen parte de gremios nacionales, cuyas presuntas conductas irresponsables, motivaron un trino de la Vicepresidenta de la República que los comparó en sus comportamientos con el ELN.

A ese nivel y tratándose de daños de inmensa proporción, las respuestas de los imputados no son sino excusas insulsas e inútiles, donde no se destaca ningún propósito de enmienda y reparación inmediatas. Esos son los “liderazgos” que fructifican en esta Nación. ¿Será que no pasará nada?

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