jueves 25 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Del Campo

El tema del hombre y la naturaleza fueron fundamentales en la obra filosófica de Juan Jacobo Rousseau. Afirmaba que el hombre nacía bueno, pero la sociedad lo corrompía. En su obra, Emilio, Libro III anotaba que “...la agricultura es el primer oficio del hombre, el más honrado, el más útil y por consiguiente, el más noble que puede ejercer. El labrador es el rey de la naturaleza.” Con estos conceptos nos identificamos todos, particularmente los que tuvimos el privilegio de gozar de la vida del campo en nuestras primeras épocas de formación. Esa vida es la que hoy se encuentra deprimida y sumida en el abandono, no solo por cuenta de la violencia que ha obligado a los hacendados y campesinos a retirarse de sus tierras, sino lo peor, por cuenta de los gobiernos que poca atención le han dedicado.

Qué importante resulta que el gobierno actual haga verdad con hechos, lo dicho por Rousseau. En efecto, se anuncia una reforma agraria como parte fundamental del programa de gobierno, la cual supuestamente beneficiará en primer lugar al mundo campesino. No olvidemos que el campesino ha quedado al garete en medio de todos los fuegos, aumentando sus penurias con soluciones facilistas elaboradas hasta ahora por burócratas capitalinos, muchos de los cuales no distinguen una mata de café de una de cacao. He ahí alguna de las razones que explican por qué nuestros labriegos terminan como raspachines de coca en manos de los mafiosos que los explotan sin piedad.

La violencia en Colombia en buena parte es originada en el conflicto por la tierra, cuya mala distribución lleva años sin solucionarse. Recordemos además que los narcotraficantes como estrategia comercial a mediano plazo, se han dedicado con sus sucias fortunas durante todos estos años de vergonzosa tolerancia de los ciudadanos, a adquirir grandes extensiones de tierra en el país para lavar sus dineros mal habidos. La SAE, Sociedad de Activos Especiales, ya tiene en su haber gran parte de esas tierras que deben ser las primeras destinadas para la mencionada reforma. Esperamos que este experimento dé sus buenos frutos y colabore a la paz total.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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