jueves 25 de febrero de 2010 - 10:00 AM

El escritor y el político

Don Jacinto Benavente y Martínez, madrileño, autor dramático y escritor español contemporáneo, cultivó con preferencia la sátira; conocedor de la malicia del corazón humano cuando éste obra impulsado por sus antojos y no reconoce ningún freno, comunicaba a través de sus producciones todo el interés posible, pudiendo éstas pecar a veces de atrevidas pero jamás de aburridas. Refieren los cronistas de su época que en 1911 estrenó su obra 'La Losa de los Sueños', siendo duramente criticada por la iglesia que la consideró inmoral.

Frente a tal acusación anotó que si en alguna de sus obras había algo que podía parecer pecaminoso no era él quien hablaba, sino alguno de sus personajes de cuya moralidad no era responsable. Señala a propósito del tema que, 'tengo por costumbre dejar expresarse a los personajes según su carácter y temperamento, por desgracia, estos malos personajes son los que hablan más verdad siempre'. Un estilo similar utilizó durante buena parte de su prolífica y brillante vida periodística el ex presidente Carlos Lleras Restrepo, cuando en innumerables escritos que hicieron historia en nuestro país, entablaba conversaciones con el bachiller Cleofás Pérez. Mediante diálogos con este personaje ficticio lanzaba puyas y reproches a todo lo que él consideraba impropio o incorrecto en nuestra sociedad y todos los ciudadanos sabíamos que lo hacía con fundamento. Hoy lo echamos de menos por muchas razones, entre las cuales podemos destacar su indeclinable postura moral, su vertical personalidad y su condición de estadista que lo mostraba infinitamente superior a todos los liderazgos mediocres que han surgido en este país y que ahora padecemos.

Fueron muchas las verdades expresadas por el personaje creado por este ilustre hombre público, que hicieron cambiar el rumbo de decisiones apresuradas y cortoplacistas que redundaban en contra de los intereses de la sociedad. El carácter y temperamento del bachiller Pérez representaban su propia personalidad, su estilo inconfundible y la manera de llamar a las cosas con nombre propio, cosa diferente a lo que acontece por estas épocas cuando muchos dirigentes acuden a terceros para tratar de ocultar sus oscuras y dudosas actuaciones. Teniendo como paradigma a este personaje bien pudiéramos decir que en buena parte el problema de quienes pretenden ser los conductores de la sociedad es un asunto de personalidad.

 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad